Salva, año a año
Dice mi amigo, siempre más compañero que jefe, el admirado y añorado José María García que lo más importante no es dar una noticia antes que nadie, sino darla mejor. Las redes sociales han contribuido sin duda a restar el valor de las primicias e incluso las exclusivas, porque aquellas duran poco y estas han dejado de existir.
Estos últimos días se ha escrito mucho sobre Salva Sevilla, partido a partido y año tras año, pero ningún texto ha mejorado la entrevista que le hizo Emilio Pérez de Rozas para El Periódico de Catalunya y el Diario de Mallorca, que son del mismo grupo de prensa pero para nada lo mismo. Así que pergeñar algo diferente y, sobre todo, original e imprescindible, es una tarea a la que renuncio desde este mismo instante.
Además no conozco al hoy cerebro y motor del Mallorca como si hice en su momento con otros futbolistas ejemplares que vistieron la casaca bermellona: Engonga, Miquel Soler, Olaizola, Pep Lluis Martí, Fradera, Marcos Martín de la Fuente y algunos más que tienen en común con el recién renovado su profesionalidad, amor por su trabajo, vocación tanto de enseñar como de no dejar de aprender, más allá de su mejor o peor técnica, resultados o condición física.
Salva Sevilla, menospreciado por el Espanyol que nunca debió dejarle marchar, no se ha ganado a pulso la renovación hoy por una temporada más. Se la ganó el día que, recién salido de primera división y con cuatro abriles menos que ahora, decidió conservar sus anillos, bajar al barro de Segunda B, fajarse ante enemigos sin despreciar a ninguno de ellos y decirnos a todos que la categoría es secundaria e incluso accidental, pues cada uno la lleva intrínseca en su interior y conforma no solo su personalidad, sino también su alma.