Y Merino de suplente
Creo que fue Helenio Herrera, el mítico H.H., a quien le atribuyen tantas frases como a Napoleon o a Albert Einstein en esferas muy diferentes, quien afirmó que las ligas las ganan los suplentes. También dijo en la previa de un partido contra el Real Madrid «ganaremos sin bajar del autocar». Pues bien, aunque España necesita que algunos de sus internacionales se vaya apeando del «bus», si consideramos a Mikel Merino uno de sus suplentes, él solito ha metido a la Selección en semifinales por estar donde hay que estar y cuando.
Bélgica tardó en poner la intensidad con la que juegan los elegidos de Luis De la Fuente. Cuando lo hizo nunca fue superior, pero destapó dos defectos de la Roja que conviene mejorar antes del martes en Dallas donde aguarda Francia, que no es solo Mbappe, sino Doue, Dembelé, Rabiot, y algunos más. Los anotamos porque llegar a la final de este Mundial de partidos puntuales entre los desmanes de la FIFA, exigirá recuperar el nivel de futbolistas como Lamine Yamal, solo destacable ante Arabia Saudí, Pedri, que todavía no ha aparecido ni con una hora de reflexión en el banquillo, e incluso Oyarzábal, desaparecido en los dos últimos compromisos.
El otro problema se centra en el exceso de elaboración, cuya baja velocidad facilita el repliegue del adversario y pérdidas muy peligrosas si te enfrentas a contrincantes especialmente hábiles y veloces. El fútbol, en general, concentra idénticas dosis de las sustancias de las que consta su cóctel: grandeza y crueldad. Ambas se dieron en un jovencísimo, Pau Cubarsí, probablemente el defensa de todo el mundo con las ideas más claras en la salida del balón, cuyo disparo desde lejos rechazado por el sustituto de Courtois, lesionado, aprovechó Merino para desatascar y ganar. También en Olmo, cuya capacidad de trabajo no obtuvo recompensa e incluso en el director de la orquesta, Rodri, pese a no brillar como ante Portugal. Algo tuvo que ver la acumulación de belgas en el centro del campo, donde el del City no encontró espacios ni movimiento, ni el entrenador compañeros indudables.
Ya veremos qué signo ponen en la quiniela la tortuga, pulpo, cucaracha o animalejo de turno, pero o ganan los suplentes o en lugar de autocar vamos a necesitar un avión. No digo un tren porque últimamente las vías están muy mal.


