ALTA TENSION (1-1 en el Martínez Valero)

Un árbitro indigno de pitar en primera división hizo justicia con sus errores al impedir con sus decisiones el triunfo del Elche o el del Mallorca que, los locales por no querer  y los visitantes por no saber, pagaron con dos puntos menos cada uno sus sensibles deficiencias. El VAR lo pitó todo y lo único que Pizarro Gómez no consultó, el penalti que suposo el empate balear, acabó por encrespar a los jugadores de ambos equipos acribillados a tarjetas, no todas merecidas, y absolutamente desquiciados.

ALINEACIONES:

Elche C.F.- Edgar Badía (2), Palacios (1), Verdú (2), Bigas (2), Clerc (0), Mascarell (0), Gumbau (1), Josan (0), R.Guti (0), E.Ponce (1) y Roger (1).

Minuto 56, L.Boyé (-) por E.Ponce) y Lirola (1) por Josan. Minuto 62, Nico (1) por Clerc. Minuto 75, P.Milla (2) por Palacios y Quina (2) por R.Guti.

R.Mallorca.- Rajkovic (1), Maffeo (1), Valjent (1), Raillo (1), Copete (1), Cufré (1), Baba (2), Galarreta (0), A.Sánchez (2), Kang-in Lee (0) y Muriqi (0).

Minuto 60, Amath (1) por A.Sánchez y Grenier (1) por Baba. Minuto 63, Angel (0) por Copete. Minuto 93, D.Rodríguez (-) por Kang-in Lee y Battaglia (-) por Galarreta.

ARBITRO:

Pizarro Gómez (0), del Comité de Madrid. El VAR le señaló un penalti por un roce sobre A.Sánchez que Edgar Badía le paró a Muriqi a los 10 minutos. También desde la cabina le mandaron a ver una patada de Boyé a Valjent que transformó en roja una amarilla inicial cuando el atacante local llevaba cuatro minutos sobre el campo. Lo mismo en el 84 cuando decidió expulsar a Muriqi por un manotazo a Pere Milla en el área verdiblanca. Decidió, sin consultar, que un choque entre el portero local y Raillo cuando Bigas ya había despejado el balón, merecía otra pena máxima que esta vez si transformó el kosovar. Además amonestó injustamente a Raillo por una falta inexistente, a Grenier por otra que sí era y pudo castigarse con más dureza y a Battaglia por protestar. Ya había sacado a relucir su cartulina ante Javier Aguirre, en la banda, y Gio, en el banquillo. Para los de casa: Bigas, Palacios y Mascarell, las dos primeras por protestas.

GOLES:

Minuto 14, saque de esquina que bota Gumbau desde la izquierda y E.Ponce se anticipa de cabeza a la zaga bermellona. 1-0

Minuto 70, Bigas despeja un balón bombeado sobre el área, Edgar Badía sale de puños y, con el esféríco ya fuera, topa con Raillo que había acudido al remate. El árbitro decreta un nuevo penalti que esta vez Muriqui no falla aunque lo lanza por el mismo lado, a la izquierda del meta. 1-1

El partido comenzó a las nueve y media debido a una fuerte tromba de agua que averió momentáneamente la iluminación del Martínez Valero.

QUIEN PERDONA, PAGA

Solo con dos puntos, pero paga. El Mallorca cedió, nunca mejor dicho, un empate ante un anfitrión acobardado, al que pudo sorprender en el primer minuto cuando Muriqi, solo, estrelló el balón en el cuerpo del portero o, máximo castigo neutralizado aparte, Copete tuvo la ocasión de abrir el marcador en un remate de cabeza a portal vacío. En cambio, en su primera llagada, ya con un cuarto de hora bajo la copiosa lluvia que obligó a retrasar media hora el comienzo del encuentro, el Elche se adelantaba sin haber pasado del centro del campo o ni siquiera haberlo intentado.

Era el mundo al revés. El colista, necesitado y tímido, con un entrenador provisional en el área técnica, renunciaba a la pelota pese a verse obligado a sumar la que debía ser su primera victoria en ocho jornadas. Pero no. Le dio la pelota al equipo de Javier Aguirre que, pese a su involuntario dominio, no tuvo más remedio que tomar la iniciativa, algo que no le gusta en absoluto. Y si, tuvo la posesión, abrió juego a las bandas, aunque muy lento, para Maffeo y Cufré con Baba más adelantado pero menos inspirado que Galarreta y Antonio Sánchez y Kang-in Lee, mejor el mallorquín que el coreano, como motores de arranque. Arriba esperaba, naturalmente, Muriqi, con su cabeza siempre dispuesta, pero su cerebro en el penalti que había fallado aunque después marcara el segundo. Y ahí, precisamente ahí, es donde le duele a este equipo que si no es de penalti no marca y tendrá que aprender a jugar sin la referencia del kosovar el próximo sábado.

Primero con la expulsión de Boyé recién incorporado al juego y sin apenas tiempo para respirar antes del máximo castigo rigurosamente interpretado por Pizarro Gómez para batir la meta local, parecía que los hados, no el buen hacer, se habían inclinado de parte mallorquinista. Aguirre dispuso sus elementos para el acoso y derribo finales. El Elche, contra las cuerdas. Sin embargo, de nuevo cambió el panorama. Muriqui, en su noche fatídica, se fue a la calle y se igualó el número de guerreros, que no las fuerzas. Las sacó el Elche de flaqueza y aunque había sido notoriamente inferior, Pere Milla, Quina y Verdú en el lanzamiento de una falta postrera al borde del área, estuvieron a punto de desnivelar la balanza que un pésimo colegiado había parado justo en el centro. Los renglones torcidos de dios en prosa balompédica.