Añoranza del Mundial
Lo recuerdo como si fuera ayer. Mateo Alemany no había quedado satisfecho con el trabajo de Fernando Vázquez, quien consideró una injusticia que el Mallorca no le renovara pese a haber conseguido la permanencia en primera división en la campaña 1999-2000. Antonio Asensio Pizarro impuso el fichaje de Luis Aragonés que había evitado in extremis el descenso del Real Oviedo, un equipo menor en relación al cartel que el de Hortaleza había atesorado. Cuando fue presentado en una abarrotada sala de prensa del multiusos de Son Moix, pocos creían que aquel técnico, que parecía estar de vuelta, fuera el que luego iba a triunfar y recuperar su estrellato.
Era el verano del año en que estrenábamos siglo. España había fracasado en el Mundial del 98 y también lo iba a hacer en la Eurocopa del 2000 bajo la batuta de Camacho. Y lancé la pregunta del millón, ¿qué le parecía a Luis el bajo rendimiento de la Selección?.
– El principal problema, respondió, es que no tiene una identidad de juego. Todo el mundo sabe cómo se desenvuelven Brasil Argentina, Holanda, Italia, Alemania…….Cada uno tiene su carácter bien definido, pero España no.
No sería hasta 2004 en que decidió abandonar al Mallorca por segunda vez, la primera fue en el 2001 para ir a ascender al Atlético de Madrid desde segunda división, y aceptar la propuesta de Angel Villar para convertirse en el seleccionador. Ya conocen el resto. Campeones de la Europa del 2008 y luego la herencia que recogió con éxito Vicente del Bosque para ganar el Mundial 2010 y de nuevo la Copa Continental en el 2012.
Ahí lo dejo. No queda nada ni de aquellos equipos, ni de aquellos años, ni de aquella ilusión, ni de aquel juego. Nada, en suma, de aquel carácter reclamado por nuestro «Zapatones» aquel día, en una soleada mañana de finales de junio en las catacumbas de Son Moix.
