Cada uno con su arma

Cuanta la leyenda que en la temporada 1961-62, el Mallorca visitaba al Athletic en San Mamés en la duodécima jornada de liga. Camino de la llamada «catedral» del fútbol español, Martín Mora, extrañado de que Satur Grech, el entrenador, todavía no hubiera explicado a los jugadores el plan de partido se dirigió a él en términos parecidos a:

  • «Mister» aun no nos ha dicho cómo tenemos que contrarestar al Bilbao
  • No se inquiete usted, respondió don Saturnino, es a ellos a quienes les tiene que preocupar cómo ganarnos.

El partido terminó con victoria local por 3 a 0, goles de Arieta, Uribe y Latorre, en un encuentro que, además de Mora, se alinearon Doro, Bolao, Guillamón, Arqué, Pardo, Mir, Forteza, Haro, Quirro y Loren. No había cambios por aquel entonces en una primera división en la que solo competían dieciséis equipos. Valga para los historiadores.

He recordado la anécdota al escuchar a Luis De la Fuente, seleccionador nacional, asegurar que «a Francia también les debe preocupar enfrentarse a nosotros» lo que, sin duda, es cierto. Solo espero que el resultado sea diferente, dado que los tiempos, equipos y circunstancias también lo son, igual que el propio juego.

Rafa Nadal firmó una frase no incluida en su documental de Netflix que aspira a un Premio Emmy: «Perder no es mi enemigo; el miedo a perder es mi enemigo». Me pregunto si lo habrá en alguno de los dos contendientes en la semifinal del próximo martes. Miedo.

Por no abandonar las citas, Johan Cruyff recordaba a sus pupilos que «mientras tenemos el balón, no lo tienen los contrarios», pero Héctor Cúper prefería no poseerlo y encomendarse a la sorpresa y el controgolpe y Luis Aragonés aconsejaba «hay que saber dónde, cómo y cuándo hay que robar la pelota».

Mi experiencia dicta que cada idea depende de los jugadores que cada uno tiene para adaptarse a ella. Javier Aguirre siempre lo supo; Jagoba Arrasate, no. Por usar un ejemplo cercano. Dentro de cuatro días saldremos de dudas. En los retos cada duelista elige su arma.