Calendario a dos semanas visto

El Consejo Superior de Deportes, en ausencia de su primera dama y de los generales litigantes Rubiales y Tebas, ha resuelto tirar por la calle de en medio ante los lugartenientes de la Federación Española de Fútbol y la Liga de Fútbol Profesional que, en estricto cumplimiento de las instrucciones de sus superiores, evitaron ponerse de acuerdo en el inmediato sorteo de calendario para poder arrancar, sin público cabe esperar de momento, la liga 2020-21 en primera y segunda división. Todo como estaba. La categoría de plata se mantiene con 22 equipos y descienden los cuatro peor clasificados, como cabía esperar. Si el propio organismo federativo no hizo caso a su juez instructor en sus primer apreciaciones, era lógico que el TAD (Tribunal de Arbitraje Deportivo) acabara por reconocer la resolución de la Liga, además de otros argumentos no expuestos pero si comentados en este blog.

Emplacemos a la señora Lozano y al inquilino de Las Rozas, futbolista mediocre en sus años mozos y no mejor dirigente, al siguiente asalto en cuanto se ponga en marcha la locura de competición que ha montado su interlocutor con el apaño de Segunda B, un conglomerado de 102 equipos que acogerá entre otros al Deportivo y al Numancia, divididos en grupos por decidir, subgrupos y cruces que garantizan una algarabía sin límites. A todo eso sin aprobar, como pedía la AFE, o, mejor dicho, reconocer la profesionalidad de sus empresas y trabajadores. El seguimiento de dicho campeonato exigirá la asistencia a un cursillo previo y, a su vez, el incremento del número y la nómina de sus árbitros. Una criba entre los de la Liga Santander y la Smart Bank ayudaría.

Por ahora aquí paz y después gloria, pero la guerra entre las principales potencias continúa. Esto no ha sido ni siquiera una tregua, sino una batalla más.