Catedrales y monaguillos
POR PEP LLUIS BERBEL
Cuando se habla de fútbol no hay ninguna duda cual es la “Catedral” de este deporte en España. Este fin de semana he tenido ocasión de visitar Bilbao, recordar el antiguo San Mamés y compararlo con el nuevo. Un estadio espectacular al que, curiosamente, se le sigue llamando “la Catedral”. Llama también la atención el ambiente que se vive en sus alrededores , en todo Bilbao y sus ciudadanos. No solamente cuando se celebra un partido. Se respira esa unión entre club y afición. De igual forma es envidiable la filosofía del Athletic. En Lezama tienen un verdadero vivero de futuros futbolistas autóctonos, todos ellos ilusionados por llegar al primer equipo como ocurre con casi todos los niños y jóvenes que practican este deporte en todo el País Vasco. El mismo cuidado de la cantera que tiene en Mallorca nuestro Club de referencia, al que las instituciones desean mimar para que pueda fichar a más “estrellas” foráneas, sin preocuparse lo más mínimo de lo que tiene en casa. Si esta tierra es capaz de generar grandes deportistas del máximo nivel internacional, de modalidades diferentes, incluidos futbolistas, hombres y mujeres, habrá que preguntarse qué pasa en nuestro fútbol profesional. Quizás sean objetivos e intereses dispares…
Y hablando de catedrales, ayer día 4 de octubre, se cumplieron 15 años de aquel día fatídico en el que el cielo de Palma se oscureció como la noche sobre las cinco y media de la tarde, padeciendo un violento ciclón que arrasó con todo lo que encontró a su paso. Entre otros, destrozó gran parte del Palacio Municipal de Deportes “Son Moix”. A esa hora había gran actividad tanto en la piscina como en el pabellón. La extraordinaria actuación del personal de la instalación y la actitud de los usuarios, junto con la suerte, evitó una desgracia que podría haber sido descomunal. No hubo un solo rasguño en una instalación que quedó muy afectada y a la que cayeron desde una gran altura enormes piezas de techo de miles de quilos sobre la piscina y gradas. Casi un milagro.
Este fenómeno atmosférico fue el punto de partida de una reforma de nuestra catedral del deporte balear al transformar un equipamiento obsoleto y caducado por una instalación moderna y plurifuncional en la que actualmente se combina deporte de élite con actividad física y deportiva para todas las edades. Esta remodelación se pensó para el gran evento del año 1999 con motivo de la Universíada de Palma, pero no fue así. Tuvieron que pasar muchos años más, quizás como consecuencia de un fenómeno atmosférico que paralizó el Palau d’Esports, para que se afrontase una renovación integral adecuada y muy necesaria. Igual habrá que esperar que también a que ocurra algo así para que alguien se ocupe y preocupe de los jóvenes futbolistas de nuestra cantera mallorquina y se les considere como posibles actores de los equipos profesionales. O no…
