De la certeza a la sorpresa

Después de un partido de Copa entre el Real Madrid y el Mallorca en el Santiago Bernabéu le pregunté a Paco Bonet, al que tuve de comentarista en Antena 3, mientras dábamos cuenta del snack que nos servía de cena cuál había sido la diferencia más notoria entre jugar de blanco o de rojo. No tardó ni un segundo en responder: «que jugando con el Madrid no me pitaban las faltas que me pitaron con la camiseta del Mallorca». Tomen nota quienes se hayan sorprendido de que a Fede Valverde le hayan impuesto solo un partido de sanción en lugar de los dos con que castigaron a Jan Virgili por una acción expresada de la misma manera en sendas actas arbitrales.

Lo que sí me ha sorprendido al revisar la rueda de prensa posterior al choque del Martínez Valero del pasado sábado, es que Martín Demichelis afirmara en más de una ocasión que no había dado la alineación hasta entrar en el vestuario y que no la sabían ni los jugadores ni siquiera el cuerpo técnico. Aunque no dudo de que algunos de los futbolistas y seguramente también de los auxiliares al menos se la imaginó, me he preguntado qué tipo de charla previa habría dado el técnico argentino al equipo, qué plan de partido o qué instrucciones sin facilitar la identidad de los protagonistas que debían ponerlo en práctica. Salvo que tenga la costumbre, inusual desde luego, de no decirles nada hasta noventa o sesenta minutos antes del encuentro.

No voy de psicólogo, para eso ya estaba Gregorio Manzano, pero lo de presumir de duro y señalar a los «jugadores estáticos» dejando que cada cual deduzca de cuáles habla, exigir valentía al equipo en sus apariciones públicas además del enfrentamiento, anecdótico o no, con el compañero Juanmi Sánchez a cuenta de Maffeo, me hacen pensar que detrás de todo ello anida un perfil de inseguridad en uno mismo. Dime de que alardeas y te diré de qué careces reza el refrán.  Aquí lo dejo para no robar ni usar revelaciones de terceros.