Detalles significativos
Maheta Molango fue un verdadero desastre para el Mallorca, pero su predecesor Alfonso Diaz, que apuntaba muy buenas maneras, ha empezado francamente mal en cuestiones de estructura y organización relativas a la cita del pasado sábado en el que se reanudaba la liga con la visita del Barça. Sin embargo aparcaremos el tema en base a los ecos deportivos de la confrontación y la inmediatez del siguiente compromiso, el martes ante el Villarreal en el estadio de la Cerámica que, aprovecho para informar, arbitrará el catalán Estrada Fernández que ya pitó con exito en Ipurúa en la única victoria bermellona como visitante en lo que llevamos de campeonato.
Rebobinemos. Minuto 52, El Barça caza un contrataque en el que tres delanteros se enfrentan a tres defensas. La pelota llega a los pies de Griezman que, en lugar de proseguir el avance, se frena, inicia el toqueteo al gusto de Setién y la pelota acaba en la frontal del área blaugrana a los pies de Piqué. Más que contrataque, contradefensa. Entonces el marcador era de 0-2 y un gol hubiera metido en el lance a los de casa. ¿Fue una acto de piedad para evitar la humillación del anfitrión, de cobardía por no arriesgarse a un error, de fidelidad perruna al estilo del entrenador?. Nada de eso, simplemente un detalle que, bajo mi punto de vista, refleja el grado de baja intensidad de ambos contendientes, su escaso compromiso y quizás el efecto de un estadio vacío.
Además de esto tomo nota de las negativas consecuencias de los cinco cambios insertados en el reglamento de aquí al final de la competición. No ejercen la menor influencia táctica y solo sirven para preservar a ciertos jugadores de un esfuerzo que, por cierto, regatean, dar minutos a algunos suplentes irredentos y, sobre todo, prolongar la duración de algo que se parece al juego durante más de los de por si y en general ya insufribles noventa minutos.
Repito, conozco y me reservo la información sobre determinadas circunstancias ajenas al ¿espectáculo? para momentos más propicios.

