El fútbol no es la excepción

Hace años Pablo Porta, a la sazón presidente de la Federación Española de Fútbol, me recibió en el Hotel de Mar, en Illetes, donde solía veranear cada año. Me concedió una entrevista en el transcurso de la cual reflexionó sobre las preguntas que le hacía debido a lo mal que, según mi criterio, funcionaba el fútbol español, la Selección, base, universidad, etc. Sigue siendo preocupante el bajo nivel del deporte universitario en España; pero, a lo que iba. Tras esa batería de cuestiones con las que argumentaba mi interrogatorio, pasó a la ofensiva y me dijo: «si me dice alguna otra cosa, federación, equipos, política o lo que usted quiera, tendré que admitir su planteamiento, pero en caso contrario ¿por qué el fútbol tendría ir bien cuando no hay nada que vaya bien?». Sin duda una respuesta discutible, aunque razonable.

En el momento de redactar este blog, viernes cinco de marzo del 2021, la LFP aun no ha hecho públicos los horarios de los partidos de primera y segunda división para dentro de dos semanas lo que, con perdón, me parece una auténtica vergüenza y me cuesta entender como los clubs consiente esta dejadez, salvo que concurran explicaciones que se nos escapan. Puestos a comparar, en la Premier los horarios se conocen desde el propio sorteo del calendario y para toda la temporada, lo que no creo que sea tan difícil a no ser que entremos o, mejor, sospechemos, que sobre el tapete se echan las cartas de «si este juega antes que yo o este después y sabrá mi resultado», etc, etc.

Pero, como me dijo Pablo, Pablito, Pablete, ¿por qué tendría que funcionar la Liga de Fútbol Profesional, entre otras entidades e instituciones u organismos, si cuesta lo mismo o aun más encontrar  algo que camine como debe?