El proyecto que nunca existió
Ni existirá. Venden la moto porque se la compran. Renuevan a Demichelis hasta el 2028, la misma fecha en que termina su contrato Abdón, nuevo adalid del argentino ante la previsible baja de Raíllo. Empiezan a filtrar nombres de jugadores con la seguridad de que amainará la tormenta, no hay nada como el agua para apagar el fuego, con la ayuda del tombolero de turno o sin ella. Les da igual. El dueño no está por la labor, ninguna, y se mantienen impunes.
No hay manera de creer en un segundo proyecto a otros diez años, cuando el primero ha sido un engaño con mayúsculas. La realidad es que nunca hubo otra cosa que no fuera especular con el movimiento de futbolistas. Es a lo que aspiran todos. Las promesas de trabajar con la cantera y consolidar al equipo en primera división, solamente son argumentos vacíos para uso de los vendedores. Lo que les dura la categoría ya lo hemos visto. Y Son Bibiloni también.
Lo poco que ha producido la «fabrica» desde la llegada del capital americano ya se lo encontraron: Antonio Sánchez, Leo Román, Luka Romero o Baba. Tampoco es para flipar, pero canela en rama si se compara con lo ya conocido, Jan Salas, Salhi, Marc Doménech, Dani Luna o lo que está por conocer, Orejuela, Olaizola, Calatayud cuyo progreso está por ver. Lo visto es que el Mallorca B acaba de ascender a Tercera División por segunda vez, las mismas en que tuvo que jugar en Preferente, las llamen como las llamen ahora.
Comparen, porque no encontrarán nada mejor, con Marco Asensio, Brandon, Miguel Angel Moyá, Iván Ramis, Víctor Casadesús, Emilio Nsue y si quieren mirar atrás sin ira, «Paquete» Higuera, «Chichi» Soler, Gabi Vidal, Miguel Angel Nadal, Leo Franco, Fernando Niño, etc, etc. Eran, si, otros tiempos y también, afortunadamente, otros propietarios y otros empleados con bastantes menos recursos que ahora, sin ciudad deportiva o duchándose en casetas de obra.
Podrán esgrimir banderas heredadas y sentimientos que no tienen, se apaciguarán los ánimos con el paso de los días, pero para devolver la esperanza y la ilusión al mallorquinismo auténtico tardarán mucho más si es que lo consiguen.