El sudoku del fútbol

Cuando lean, escuchen o vean que el Mallorca no puede fichar a tal o cual jugador para no sobrepasar el límite salarial impuesto por la Liga de Fútbol Profesional, no se lo crean. Piensen en todo caso que por encima del cálculo de la patronal que preside Javier Tebas está el de la propiedad que encabeza Robert Sarver y preside Andy Kohlberg. 

Según las tablas publicadas por la propia Liga, en algunos casos corregidas tras el mercado del mes de enero, de los poco más de 19 millones autorizados la pasada temporada en Segunda, se ha pasado a los 45 en Primera. Y aun siendo cierto que este tope no afecta solamente a la primera plantilla, cuerpo técnico, etc, el digital italiano SalarySport revelaba que antes de las incorporaciones de Sergio Rico, Gio González y Vedat Muriqi, la suma de todos los contratos del plantel inscrito en la Liga Santander apenas rebasa los 20 millones, con diferencias tan sustanciales que van desde los casi 2 millones que cuesta Take Kubo a los 114.000 y poco de Hoppe o, para poner un ejemplo más significativo, los 211.120 anuales de Raillo. También es verdad que en el listado aun figuraban Lago Jr., Febas y Mboula cuyo ahorro entre los tres no llega a 1.000.000 si es que sus nuevos clubs pagan sus fichas proporcionalmente.

No vamos a entrar ni salir en el rigor de la información reseñada, aunque en distintos foros también se ha informado que los gastos imputables a personal no deportivo eran más altos que los destinados al deportivo. Se trata de una sociedad anónima privada con ánimo de lucro, no como el Madrid y el Barça (jajajajaja), cuyas cuentas no deberían importarnos lo más mínimo. Ahi llevan razón los americanos. Otra cosa es que negocien reformas de una instalación, Son Moix, de titularidad municipal por larga que sea la concesión en uso, tanto como la duración del convenio con el fondo de inversión CVC que, afirman sus firmantes, salva al fútbol español de la ruina. ¿En qué quedamos?. Eso y otras prebendas como el medio kilo asignado por L’Ajuntament de Palma  al Atlético Baleares, otra empresa privada, para la siembra y cuidado del césped del Estadio Balear.