El tirón del Mallorca
Que al Mallorca le pongan muchos partidos en horarios intempestivos no tiene nada que ver con el hecho de que, según, ha publicado la Liga, sea el equipo con menos audiencia televisiva de la categoría. Que el Rayo o el Getafe tengan más espectadores no significa que sus partidos sean más divertidos o de mayor calidad, sencillamente que el factor habitantes de Madrid suma por encima del que aporta la mayor de las Baleares.
Como siempre, el Real Madrid y el Barça acaparan las máximas audiencias, pero no por la calidad de sus actuaciones, sino porque los aficionados e incluso los menos aficionados, llamemos indecisos en términos de consulta, se inclinan por aquellos que más ganan. Nadie se alinea con los perdedores, de tal manera que entre los seguidores más acérrimos de otros clubs hallaríamos que, después del de sus ciudades, todos son «merengues» o «culés» aparte de las excepciones puntuales que registran simpatías por el Atlético, el Athletic y no muchos más.
Un claro ejemplo de que los tele espectadores de las operadoras que emiten los encuentros de la liga no obedecen a criterios de diversión o espectáculo lo da el hecho de que el Sevilla, que arrastra una crisis deportiva, económica y social, en puestos de descenso, tiene más subscriptores que su eterno rival, el Betis, metido en competiciones europeas.
La escuadra de Arrasate engancha a los mismos televidentes que la de Javier Aguirre y la fijación de sus horarios en horas españolas de comida no se debe a la presencia de futbolistas asiáticos como ahora Asano, antes Kang in Lee y Take Kubo. A la Real Sociedad, su actual club, no la programan casi a las dos de la tarde. Lo que no recuerdan en los despachos de Son Moix, es que su patrocinador principal es japonés y para el CEO, Alfonso Díaz, y sus jefes es más importante el contrato con la empresa cuya marca se exhibe en las camisetas, que el público que acude al estadio del Camí dels Reis y no digamos que los de sofá y tele. Sin embargo no deberían olvidar que estos dos últimos indicadores cuentan a la hora de aplicar los ingresos a repartir por la asociación que preside Javier Tebas y el límite salarial autorizado. O quizás es que, aun así, los números no cuadran.
