Empieza el ¿espectáculo?
Arranca una nueva ¿aventura? del Mallorca en primera división o lo que fue la Liga de las Estrellas y ahora se ha convertido en la el Campeonato de los Líos. Las estrellas han resultado fugaces -Cristiano, Messi,…-y las batallas han traspasado los límites del terreno de juego para librarse en la grada -espectadores si o no- o en los despachos de los grandes ejecutivos y empresarios. Que peleen ellos.
Ajenos o no a todo ello, el anfitrión y el Betis levantan el telón en Son Moix. No es lo mismo que el telar, donde faltarán Bartra, Miranda, Sabali, Camarasa y Lainez en la escuadra de Pellegrini y solo Jaume Costa en la de Luis García Plaza, salvo que Battaglia y Kubo, las últimas incorporaciones tengan sitio en el banquillo. Decisión no solo técnica, sino también física.
No cabe esperar a un Betis muy diferente al de la temporada pasada. Cuenta con futbolistas de gran técnica, sobre todo en el centro del campo, como Canales, Guardado o Fekir, pero aparentan algún desgaste en un equipo ya de por si adocenado que terminó en junio mejor de lo que había empezado en agosto. Ya veremos si la curva es la misma. El fichaje de Rui Silva compromete la titularidad de Claudio Bravo en la portería, aunque los grandes problemas siempre partieron de la defensa, ahora sin Mandy, y el medio o medios de cierre. El técnico chileno ha apostado por Borja Iglesias en la pretemporada, en detrimento de Loren y Juanmi. Pero no adelantemos acontecimientos.
Lo esperado es que Maffeo supla a Sastre en la zaga local, con Reina bajo palos y Brian Oliván en el otro lado. La pareja de centrales, Valjent y Raillo, intocable. También el tridente a la espalda de ¿Angel? con Mboula, Dani Rodríguez y Amath, con alguna opción para Lago Jr. si Ndiaye sale de «falso nueve». En la sala de máquinas seguramente Galarreta y Salva, con Baba en la recámara. Disquisiciones varias en cualquier caso.
Arbitra el mejor de España y casi de Europa, el valenciano Mateu Lahoz. Nada que descubrir. Tiene defensores, detractores e incluso algún admirador, como yo. Sea como sea, no le vamos a descubrir ahora. Está en su plenitud y constituye una garantía absoluta. Al menos en hipótesis, porque un mal día lo puede tener cualquiera.