Entre poc i massa………

Entre el «yo ficho y él entrena» de Maheta Molango a Vicente Moreno y el estropicio de Jorge Valdano en el Valencia que permitió al Mallorca reforzarse nada menos que con Eskurza, Engonga, Moya, Iván Campo y Gálvez, tiene que haber un término medio. El actual técnico del Espanyol advirtió de las necesidades de su plantilla antes de empezar la liga, pero a partir de la primera jornada dejó de clamar por laterales, centrales o lo que fuera que necesitara. En cierta ocasión en que me tocó viajar con la Real Sociedad a Minsk, el equipo bajo las órdenes de John Toshack y yo a las de José María García, le pregunté al galés a quien iba alinear en la capital bielorrusa: «a los mismos c……..de siempre» fue su respuesta. Es fácil deducir que aquellos c……..eran lo que había en aquel momento y con ellos había que pelear.

En mi opinión al criterio del entrenador pesa mucho, no tenerlo en cuenta sería de suicidio. Pero no es menos cierto que muchas veces es preciso apechugar con los recursos humanos que uno tiene y adecuar las fórmulas más aproximadas a las características de cada jugador en particular y el colectivo en general. Nunca escuché a Héctor Cúper, Luis Aragonés o Serra Ferrer, lamentar públicamente las carencias posicionales, técnicas o personales de algunas de las escuadras que entrenaron. Y ninguno de ellos, créanme, era ni mínimamente indulgente.

Tampoco hagamos bueno el refrán que dice que «contra el vicio de pedir, está la virtud de no dar», muy al uso de los dueños americanos del Mallorca. Sin embargo el teatro al que asistimos ahora mismo entre aquellos que se van, los que se quieren ir pero no pueden y los que no desean marcharse sin encontrar a nadie que les quiera o esté por la labor de asumir sus contratos, no es digno de un fútbol serio, de un club formal ni un reglamento sensato.