Exodo en Son Bibiloni

El lamentable papel desempeñado por el Mallorca B en esta tercera división rebautizada como Segunda Federación, solamente es la punta del iceberg que emerge sobre la superficie de un mar sin fondo que acredita el desinterés de la propiedad en Son Bibiloni, comparable al de Florentino Pérez con el Real Madrid-Castilla y Valdevebas con la salvedad de que Andy Kohlberg seguramente manda menos y confía en sus vicepresidentes «in pectore», Alfonso Díaz, miembro del consejo de administración, y Pablo Ortells, director de fútbol a las órdenes de ambos sin asiento en la junta.

El fútbol formativo es el santo y seña indispensable en cualquier proyecto serio de un club de fútbol más allá de la meta especulativa que mueve a los inversores, sean árabes, norteamericanos, rusos o de cualquier procedencia interplanetaria. El abandono que sufre la Ciudad Deportiva de Son Bibiloni, con más vocación hotelera, por el momento reprimida,  que de semillero de futuro, impide creer en que los intereses del ex tenista y sus socios vayan más allá del objetivo social de su empresa: gastar lo mínimo, para vender por el máximo. A eso se dedican. O eso los responsables de la sección deberían estar haciendo las maletas.

Por desgracia quienes las hacen son los jóvenes que acaban de iniciar lo más parecido a un éxodo ante la falta de empatía, porvenir y progreso que se les ofrece. Del Juvenil División de Honor que ganó liga y Copa de España, únicamente tres son habituales en la alineaciones de Gustavo Siviero. dos son suplentes y de los restantes no se sabe nada. Marc Domenech, precipitadamente impuesto en las convocatorias del primer equipo medita su salida, paso que ya han anunciado otros como Nico Baratucci (Villarreal), Woiski (Argentina) Aitor Araque (Betis) en un espectro que alcanza incluso la categoría cadete.

Sin retroceder a los tiempos de Leo Franco, Fernando Niño, Albert Luque, Diego Tristán…..entrenados por Nando Pons, basta recordar algunos de los jugadores promocionados por Serra Ferrer, que fue director de formación en La Masía del Barça. Heredó a futbolistas como Marco Asensio o Brandon Thomas, pero subió nada menos que a Tomás Pina, Pereira, Tomeu Nadal, Kevin, Nsue o Sergi Enrich e incluso Abdón, rescatado por Maheta Molango igual que Antonio Sánchez. Tampoco nos iremos a los tiempos de Miguel Angel Moyá, Iván Ramis o Victor Casadesús, subcampeones de españa el día después de que los mayores hubieran conquistado la Copa del Rey en Elche ante el Recreativo.

Tras la deriva impulsada por el afortunadamente olvidado Utz Claassen, se agradece el desembarco, la seriedad y la paz impuestas por los actuales accionistas, pero lo malo de poner dinero en un país que desconocen tanto como el negocio en el que se han metido es tener que poner al frente a recomendados por terceras personas que trabajan en el Mallorca como podrían hacerlo en una fábrica de corbatas.