Goodbye Mr. Nash

En una sociedad cuyo máximo exponente deportivo es un equipo de baloncesto en la NBA, se justifica la presencia de la estrella de la canasta, Steve Nash que, como contrapartida, no pinta nada en un equipo de fútbol europeo como el Mallorca, así que su dimisión como miembro de su consejo de administración me trae al pairo. De hecho no le recordaremos más que por hacerse una foto en torno a una paella gigante, tirar cuatro triples en una pista improvisada sobre el aparcamiento de Son Moix e invadir, sin el menor sentido común, algún entrenamiento de los profesionales del primer equipo. Ah bueno, si, habrá aportado lo que pudiera corresponderle como accionista de la empresa americana que compró el club a Utz Claassen librándonos a todos de semejante pesadilla.

El sudafricano quiere dedicarse en cuerpo y alma a entrenar a los Brooklyn Nets, por lo que deduzco su intención no contrastada ni confirmada, de deshacerse de su paquete accionarial no solo de la Liga ACQ Legacy Partners, propietaria del Real Mallorca SAD, sino la compañía de Robert Sarver y Andy Kohlberg, puesto que no parecería muy normal que uno de los dueños y careto más reconocible de los Phoenix Suns de Arizona pase a dirigir a otra franquicia distinta. Dicho sea con temor a equivocarme porque la lógica hace ya bastantes años que dejó de se una ciencia derivada de nuestra capacidad de pensar para derivar en una simple consecuencia aleatoria de nuestra mente.

Dicho lo cual y apelando al modismo popular autóctono: «bon viatge faci la cadernera».