Hablar demasiado o demasiado poco
Manipular una competición es recibir más de 100 millones más que tus rivales, no participar en la Copa del Rey en sus primeras rondas por ser vos quien sois, hacer desaparecer por deudas a equipos modestos como el Reus o el Extremadura y permitir fichajes a uno que debe casi 1.500 millones de euros y no tener vergüenza es quejarse de determinados arbitrajes desde los púlpitos del Real Madrid o, en este caso, el Barcelona o participar en una liga donde cuatro clubs juegan con unas reglas jurídicas y fiscales diferentes a las del resto. .
No soy de los que abogan por el cumplimiento del calendario en situaciones de emergencia sanitaria como los que ha provocado la última oleada de la COVID pero, al contrario de lo que manifiesta Xavi, entrenador del Barça con pedigrí de buen ex jugador, digo que las normas obligan a todos por igual. Si suspendemos uno, aplazamos toda la jornada y si no, a jugar como decía Joaquín Prat en el concurso televisivo de marras.
Y no es que el Barça no tenga bajas en su plantilla, no. A saber cuáles de sus jugadores tomaron las debidas precauciones y recomendaciones sanitarias o no, también las tiene el Mallorca más o menos significativas, pero pasemos de odiosas comparaciones presupuestarias y de plantilla. Aparte de protestar fuera y dentro del campo, el actual inquilino del banquillo del Barça no exhibe experiencia alguna en una liga medianamente competitiva. Lo del Al Assad fue lo más parecido a una broma. Pero si ya tiembla porque tiene que enfrentarse con ausencias al décimo quinto clasificado ha empezado mal.
Luis García Plaza replica que él nunca se ha quejado de eso. Tampoco es verdad. Debería repasar sus propias ruedas de prensa o lo que sean antes de ciertas afirmaciones. Puestos a no revelar el menor dato sobre sus lesionados y respectivas dolencias, tampoco es precisa la comparecencia. Copiamos cada semana que el rival de turno es temible por si mismo, por su nombre o porque no sé que ha hecho la semana o semanas anteriores y nos ahorramos un test de antígenos.
Pita Mateu Lahoz. Una garantía. El mejor árbitro español a día de hoy y, de esta parte, el más apreciado en Europa. ¿Comete errores?, si. ¿Los paga?, no. Pero eso no es culpa suya sino del sistema. Incurrió en uno de bulto en el Espanyol-Real Sociedad con influencia en el marcador. Un borrón lo tiene cualquiera, por popular o impopular que sea. Su fama es lo peor, efectivamente, aunque tampoco es pecado propio.

