Honor sin gloria
Si, les voy a pedir que sin acritud, sin rabia y sin pena por haber perdido la oportunidad de alcanzar la final de la Eurocopa, recuerden cómo titulé mi blog del pasado dia 2 cuando España eliminó a Suiza en la tanda de penaltis, «Quien a hierro mata…….». Podría repetirlo hoy con la salvedad de que esta vez la víctima ha sido la Selección española.
Y si, los de Luis Enrique hicieron más que Italia para ganar la semifinal pero, para ser justos, no habían hecho más que Croacia, sin enamorar en sus primeros partidos frente a Suecia y Polonia. No merecieron perder en Wembley, pero tampoco habría resultado extraño no llegar hasta aquí. El juego de toque llevado a límites extremos también ha dejado evidentes lagunas defensivas y nos ha hecho añorar algunos picos de velocidad.
Gregorio Manzano aseguraba visualizar los partidos el día antes. Yo mismo, para matar el aburrimiento de la espera en una grada vacía, redacté mi análisis del Ajax-Mallorca una hora antes de su disputa sin tener que cambiar una sola coma al final. Me ha pasado una sola vez en toda mi carrera porque, la verdad, a cartas vistas las opiniones se ajustan más a la realidad. Y, con los naipes boca arriba, si España hubiera jugado con un delantero centro de referencia, Morata, y medio abriendo espacios, Gerard, ni Bonucci ni Chielini lo hubieran tenido tan fácil. La idea del falso nueve ante centrales tan expertos no funcionó y se perdió demasiado tiempo en el experimento. Si, lo reconozco, a cartas vistas.
Dani Olmo, soberbio, la acumulación de jugadores en medio campo, vale, pues los italianos perdieron de vista el balón pero, ¡ay!, marcaron su gol en un contragolpe de dos contra tres y uno solo de ellos, Chiesa, puso de los nervios al cuarteto defensivo español. Pero de todo se aprende y hay que empezar a pensar en Quatar. ¡Qué calor!.

