JUGAR BIEN ES GANAR (2-1 en Son Moix)
«¿ Qué es jugar bien?. Jugar bien es ganar», respondió Carlos Bilardo a la pregunta del periodista. Una afirmación que viene al pelo para resumir la imprescindible victoria del Mallorca, después de remontar el nuevamente evitable gol con el que Pickel adelantó al Espanyol, que acusó su expulsión a los 53 minutos y acabó cediendo al empuje local materializado a los 65 en un tiro de Pablo Torre rebotado en Miguel Rubio y a la sentencia de Samu a los 88, tras una asistencia de calidad a cargo de Mascarell.
ALINEACIONES:
R.C.D. Mallorca.- Leo Román (1), Maffeo (0), Valjent (1), Raíllo (1), Mojica (0), Samu (2), Mascarell (2), Morlanes (0), P.Torre (1), Joseph (1) y Muriqi (1).
Minuto 56, Kalumba (1) por Morlanes. Minuto 74, Sergi Darder (1) por P.Torre. Minuto 83, A.Sánchez (-) por Maffeo y Luvumbo (-) por Mojica.
R.C.D. Espanyol.- Dimitrovic (2), El Hilal (1), Riedel (1), Cabrera (1), C.Romero (1), Urko (1), Edu Expósito (0), Terrats (1), Pickel (0) Dolan (2) y Kike García (1).
Minuto 56, M.Rubio (1) por Edu Expósito. Minuto 70, Roberto (0) por Kike García y Pol Lozano (1) por Riedel. Minuto 80, Jofre (-) por Dolan.
ARBITRO:
Ricardo de Burgos Bengoetxea (1). Demostró personalidad al desatender la llamada de José Antonio López Toca, un árbitro pésimo de Segunda desde la cabina VOR por un choque de botas previo al primer tanto local del que se encontraba apenas a un metro. Antes y requerido de la misma manera, cambió una tarjeta de amarilla a roja por un «tackling» de Pickel sobre el tobillo de Mascarell. Marcó 14 infracciones a favor del Mallorca y 11 del Espanyol. También expulsó a un auxiliar en el banquillo visitante y amonestó a Mojica y Valjent además de Dolan, Riedel y Carlos Romero.
GOLES:
Minuto 35, la habitual pérdida de balón de los rojillos la aprovecha Dolan para encarar el vértice del área donde, ante la mirada de Mojica y Morlanes que llega tarde, centra raso y Pickel, entre los centrales, desvía suavemente anticipándose a Raíllo. 0-1
Minuto 65, al intentar disparar desde la frontal del área Samu golpea con la bota de Urko, ambos van por los suelos y la pelota que muerta ante la llegada de Pablo Torre, cuyo remate rebota en Miguel Rubio y descoloca a Dimitrov. 1-1
Minuto 88, Mascarell filtra un pase medido y por abajo a Samu, que entra en el área y remata a media altura y ajustado al palo. 2-1
El Mallorca sacó cinco saques de esquina, por seis el Espanyol.
17.879 espectadores
MEDIDAS DESESPERADAS
Durante la mayor parte del primer tiempo el Mallorca se pareció demasiado al de siempre. Se puso por detrás en el marcador en otra de las jugadas casi siempre intrascendentes que cobran importancia debido a la flaqueza de sus laterales, Mojica en esta oportunidad, y la enorme distancia entre los centrales que, como la mayoría de sus compañeros, esperan la llegada de la pelota en lugar de atacarla o ir a por ella. Como única contrapartida un barullo con Dimitrovic por los suelos que ni Valjent ni Joseph supieron resolver, a cambio de otra en el área propia que Leo Román salvó ante un cabezazo involuntario del autor del gol.
Demichelis había tomado ya la primera de sus decisiones sobre la marcha intercambiando las posiciones de Valjent y Raíllo. No sería la única después de repetir la formación de Pamplona sin tener muy en cuenta la diferencia de rival y campo. A estas alturas del guión Morlanes no va a demostrar más de lo que ya hemos visto, Pablo Torre carece del peso suficiente para cargarse el equipo a su espalda y Muriqi no puede ejercer de criado y señor a la vez. Alcanzar el intermedio con una desventaja mínima permitía pero, sobre todo, exigía más acción que la de desperdiciar el avance del cronómetro en inútiles pases horizontales de una banda hacia la otra y vuelta a empezar.
El marcador adverso y la seria amenaza del descenso obligaban a tomar medidas. La angustia y la ansiedad, malas compañeras, fuerzan soluciones que la razón no halla igual que el corazón impulsa decisiones ajenas al pensamiento. El negro horizonte del paisaje justifica echar mano hasta del mismísmo Kalumba, primero a la derecha después en la izquierda, o retirar a los laterales para echar el resto en ataque en busca de bombardear, con acierto o sin él, la muralla construida por un enemigo en inferioridad. El castigo a Jan Virgili de hace una semana en El Sadar, planeaba sobre la jaula de los periquitos tras la cartulina encarnada a uno de sus guardias.
Sergi Darder apareció para imponer sentido común en medio del caos ofensivo y el repliegue defensivo. Si no era suficiente, ahí estaba aunque fuera Luvumbo para agitar el asedio y el ambiente. Samu se erigió en improvisado delantero centro, otra vez, y Mascarell le vió. El pasional portugués saca la cabeza sobre la línea plana del resto de su equipo. La de Muriqi no estaba como recurso habitual. A falta de fútbol, arrestos. Sin cerebro, voluntad. Medidas en pleno desespero porque ganar, ganar y ganar disfraza la mediocridad de buen juego y hasta despierta la fe.
