La champiñóns league

Estoy que no que quepo en mi de gozo después de saber que Andy Kohlberg, el casi dueño del Mallorca, ha autorizado a Pablo Ortells, director de fútbol con poder de decisión pero no ejecutivo, a hacer hasta, quién sabe, tres fichajes antes del lunes a las 23’59 horas. Estaría bien que en aras de la transparencia que tanto echamos de menos, supiéramos con que límite de inversión y, a ser posible, de riguroso presente y no del futuro que algunos pretenden conocer de antemano.

Mientras permanecemos expectantes reflexionaremos sobre los «equipos en competiciones europeas que hay que proteger porque representan a España», según el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán que, aunque no se lo crean, si teclean su nombre el buscador de Google aparece al pie como «político español». Bien, pues para empezar los «representantes» de Gran Bretaña nos meten un 5 a 1 de campeonato en el «Top Eight».

Lo que no me gusta de este sistema de competición, inventado para que Florentino Pérez deje de incordiar con la Superliga, es tener que pasarnos casi medio año buscando de dónde salen equipos como el Kairat Almaty, que ha ganado los mismos partidos que el Villarreal, es decir ninguno, o el Bodo Glimt, que se ha metido en el sorteo de los del pasillo de en medio después de precipitar el cese de Xabi Alonso y remitir un vídeo a los jugadores del Mallorca y su entrenador, Arrasate, explicándole cómo se le gana al Atlético Madrid y, de paso, al presidente un balance detallado de sus presupuestos.

Superada esta Fase de Liga, no super, el Athletic también se sumó al pelotón de los castigados al rincón de pensar, ese en el que Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional y vice de la RFEF, le da vueltas a la realidad económica, social y deportiva del fútbol español que tanto ensalza. No estaría de más calcular a cuanto sale cada pataleta de Vinicius, las carrerillas de Simeone en la banda o los goles de Mbappé «el Muriqi del Mallorca».