La joya, olvidada, de la corona

Cuenta la vieja anécdota que el director de la Ciudad Deportiva Antonio Asensio pilló a un joven aspirante a futbolista haciendo pipí sobre el terreno de juego, así que, con buen criterio, el responsable ordenó al entrenador que no alineara al chaval como castigo a su falta de decoro, educación y compañerismo. El técnico, sorprendido, se opuso a tal sugerencia con el argumento de que, en efecto, el chico merecía una sanción, pero al no alinearlo también se castigaba al equipo, cuyos diez mimbres restantes no tenían culpa alguna.

Vicente Moreno hizo debutar a la joya de la corona, Luka Romero, en Valdebebas ante todo un Real Madrid. Luis García Plaza lo ha convocado casi siempre y hasta le marcó un gol esta temporada al Logroñés en Son Moix. Ya suena raro que, no obstrante, apenas haya jugado con el Mallorca B y , peor aun, que no lo haya hecho en los decisivos partidos en los que el filial se jugaba seguir en la cuarta categoría del fútbol español. Tendrá que hacerlo en la quinta, una mala noticia para el Mallorca cuya inversión en su cantera constituye un despropósito permanente habida cuenta de las instalaciones de que dispone. Interesa más el hotel, para el que no hay permiso, que la forja de nuevos valores para el primer equipo, un paso decisivo para abaratar presupuestos de cara al coste de la primera plantilla.

Alguien tendría que explicar, y no lo tendría fácil, la causa del ostracismo injustificado al que se ha enfrentado la perla. Si la causa viene de no haber firmado su renovación, que es lo que todos nos tememos, nos hallaríamos ante un ejemplo como el del primer párrafo. El castigado no ha sido Luka Romero, de perla a perlita, sino el Mallorca B que, a la vista de los acontecimientos, interesa tan poco. Y ya puestos, me temo que habría mucho bacalao del que hablar.

Creo que, en plena competición, el entrenador titular dijo en rueda de prensa que igual no interesaba mucho ponerle en el escaparate. Una medida poco comercial. Lo que no se ve no existe y Luka puede exhibirse en otros mostradores con su cartel de libre en la frente.