La relación calidad/precio del fútbol español

En ciertos foros llaman la atención los resultados obtenidos por el Real Madrid y el Barça en la Champions League. Es precipitado disparar las alarmas si tenemos en cuenta que el PSG, actual campeón continental, no superó la clasificación en la primera fase de dicha competición. Pero la derrota merengue en Liverpool y el tropiezo del Barça en el campo de un Brujas evidentemente inferior, cuestionan la superioridad y la calidad de los dos grandes del fútbol español a los que la UEFA tampoco quiere descalificar.

En este blog hace mucho, mucho, tiempo que cuestionamos la supremacía de nuestros clubs no en función de sus características técnicas o la calidad, teórica o no, de sus plantillas, sino de la relación calidad precio que se establece a partir del coste de sus fichajes con su rendimiento en el campo. Los belgas que no le ganaron al club de las palancas que dirige Laporta, quien no logra resolver la ecuación planteada entre su presupuesto y su tesorería imposible de cuadrar, no ganaron porque les mangaron un gol más que legal después de una curiosa interpretación desde el VAR que rectificó la decisión de un árbitro prestigioso, el británico Anthony Taylor, al concederlo. El anfitrión no creo que llegue ni a una quinta parte del límite salarial asignado al Barça por la LFP.

Mientras Javier Tebas defiende la solvencia de los clubs que integran la institución que preside, todos, salvo los dos citados además del Athletic y el Osasuna, unos se ven obligados a contínuas aplicaciones de capital (Mallorca), otros están en venta (Espanyol), no levantan cabeza (Valencia), dependen de entidades extranjeras (Girona) o rozan su desaparición debido a sus guerras sociales internas (Sevilla) y estos sumados al resto, pagan con parte de sus derechos de televisión la hipoteca que les compromete durante 47 años más para poder reformar sus instalaciones, al menos en teoría.

Cada cual opinará según su criterio en relación a la pretendida grandeza de la liga española. No la discutimos. Lo que si está claro es que para sostenerla no es preciso invertir tanto y, sobre todo, gastar más. Es como si nuestros clubs necesitaran pagar el doble para poder competir con aquellos cuyos costes suponen la mitad.