La «Roja» se destiñe

Los «contraprogramadores» de las distintas emisoras de televisión, privadas o públicas, no pierden ripio. Los de Antena 3 decidieron no emitir su programa estrella «El Hormiguero» la noche del lunes debido a la transmisión en una cadena rival, Telecinco, del partido de la Eurocopa de naciones entre España y Suecia. Tal vez calcularon mal el tirón que la Selección de Luis Enrique al amparo del presidente de la RFEF, Luis Rubiales, despierta hoy en día porque no solo quedaron lejos los «shares» de un 68 por ciento del total de televidentes conectados sino que, pese a ser el programa más visto del día, la audiencia apenas rebasó el 48 por cien.

Vale que el seleccionador actual no es el mejor relaciones públicas que conozcamos, tampoco lo era Luis Aragonés (menos amable que Del Bosque) pero se propuso hacer de «la Roja» un equipo y no un listado. Lo logró y lo mantuvo. Por el contrario el criterio ha cambiado, no van los mejores sino los que a juicio del técnico asturiano se encuentran en su mejor momento, un baremo de difícil aplicación si consideramos que la liga terminó hace tres semanas y entre las convocatorias para encuentros amistosos u oficiales median meses.

Pero hemos de reconocer que, falta de gol aparte, Suecia fue literalmente barrida del maltrecho césped de La Cartuja. Se forjaron ocasiones para golear sin que nadie, ni delanteros, ni centrocampistas, ni defensas, la enchufara. Podremos discrepar de la idoneidad de los elegidos y hasta lamentar ausencias concretas, al fin y al cabo deporte nacional, pero a mi particularmente el descenso del interés de los aficionados se me antoja mucho más revelador que no haber derrotado a un enemigo asequible que, cierto, no pasó de medio campo.

Yo reflexionaría sobre ello, no me atrevo a sugerir un minuto para recapacitar, aun consciente de que los dirigentes al uso, y eso incluye a los políticos también, son poco dados a todo lo que no sea contemplarse el ombligo y alimentar sus egos.