Leo Román, la elección
Arrasate eligió a Greif pero el Mallorca ha decidido quedarse con Leo Román, un acierto. Pablo Ortells ha optado por el más joven de los dos, un portero forjado y formado en la casa, cerca de su hogar paterno, Eivissa, y con tiempo por delante para perfeccionar sus cualidades. No es preciso doctorarse con Sherlock Holmes para deducir que al eslovaco se le busca comprador y que el recién fichado cancerbero finlandés, Bergstrom, cumplirá su período de prácticas entre Son Bibiloni y el banquillo de Son Moix. Elemental, querido Watson.
Pero esta operación y la incorporación de Pablo Torre no ocultan que la planificación de la plantilla para la temporada que se inicia dentro de un mes sigue incompleta tanto por lo que se refiere a las salidas como a la necesidad de mejorar la clasificación y el juego de la campaña que finalizó hace sesenta días. El traspaso de Maffeo continúa estancado y parece arriesgado afirmar que el mallorquín Mateu Morey sea el sucesor idóneo o equiparable. Experimentos, los justos. La cesión de Larin se encalla en el coste de su contrato a tenor de la delicada situación económica del resto de competidores, al menos en España. Claro que si, como se dice -¿quién es se?- alguien ofrece cuatro millones por Copete, preparemos el papel de celofán y el lazo que lo adorna.
Pero ¡ojo!, hay que llenar sus huecos y no esperar al 31 de agosto para agarrar por los pelos al Chiquinho de turno. Las ovejas que entran por las que salen, pero el modismo no especifica que las nuevas tengan que ser más feas, pequeñas y con menos lana que las que se van. Aceptamos que el mercado lleva pocas semanas abierto. La prisa no aprieta ni, en general, es buena consejera salvo que uno tenga que echar a correr por algún motivo, pero la pausa no puede generar dudas, apatía o desidia.