Los árbitros se confiesan

A través de su portavoz Marta Frías, el Comité Técnico de Arbitros que preside el abogado Francisco Soto, ha explicado algunas de las decisiones tomadas a lo largo de las tres primeras jornadas del campeonato de liga. Fíjense en el detalle de que solamente se hace referencia a dos jugadas en las que interviene el Barça, una del Real Madrid y otra del Atlético. Como si en la LFP no compitieran otros 39 equipos.

Aprobado el penalti señalado contra el Barça en el campo del Levante y bien invalidado un gol de Arda Guler contra el Mallorca en el Santiago Bernabéu, elevan un falso acto de contrición al admitir sendos errores en el gol concedido a Ferrán en Son Moix con Raillo en el suelo y el tanto no anulado del Atlético de Madrid en Mendizorroza ante el Alavés.

Las consecuencias del fallo de Munuera Montero trascienden la importancia del desenlace de la acción porque, a consecuencia del mismo, fue amonestado Morlanes, tarjeta que, posteriormente, determinaría su expulsión y sanción por un partido. La ignorancia del reglamento o su no aplicación, por parte de un juez, conlleva un  modo de prevaricar que no se salda con una o dos semanas en la nevera, máxime si hablamos de un colegiado FIFA. Es más grave el pecado de un coronel que el de un soldado.

Más hipócrita parece la justificación del error imputado al árbitro de VAR González Fuertes que supuso la pérdida de dos puntos para el Alavés porque «se limitó a revisar la mano de Giuliano, en lugar de visionar toda la jugada», lo que le hubiera permitido apreciar la posición antirreglamentaria de la que venía el goleador colchonero. En tal caso la mala calificación del asturiano como juez sobre el terreno de juego es el agravante del sistema que permite su continuidad en el colectivo aunque sea ante la pantalla. El descenso no se debería premiar con un nuevo destino.

Sin reparación, el perdón no basta. Al Alavés se le deberían sumar tres puntos y restar uno a los de Simeone en la clasificación general, de la misma manera que el resultado homologable del Mallorca-Barça debería se de 0-2 en lugar de 0-3. Todo lo demás, «postureo» al uso. Se llama actuar de oficio. Hace unos años al «Mono» Burgos, entonces portero del Mallorca, le cayeron 11 encuentros de suspensión por un puñetazo a Serrano, delantero del Espanyol, en Montjuich, a la salida de un córner, sin que Megía Dávila, hoy delegado de campo del Real Madrid, hubiera pitado ni falta y mucho menos exhibir tarjeta alguna.

No cambian los tiempos, solo los equipos.

 

mallorcainforma.com   avidalonline.blogspot.como   facebook   twitter   linkedin