Los mismos de siempre

Poco se ha hablado de que de los casi nueve mil espectadores autorizados para asistir presencialmente al estadio de Son Moix para ver el primer partido de la temporada, Mallorca-Betis, solamente algunos, poco más de seis mil ocuparan sus asientos.

Verdaderamente las cosas no se hicieron todo lo bien que se podía, cambios de ubicación, separaciones, avisos tardíos, tarjetas de vacunación, documentos de identidad y otros inconvenientes pero, en definitiva, nada muy distinto de lo habitual.

Hace años, en plena etapa de oro del equipo compitiendo en Primera y en Europa, el gabinete de Antonio Tarabini, Gadeso, elaboró un estudio por encargo del club para determinar el tamaño real de la masa social mallorquinista. Las conclusiones fueron desoladoras porque la cifra resultó incluso inferior a la cantidad de abonos actuales: diez mil individuos. Y en esas estamos.

No, no es que los hoteleros u otros grandes empresarios mallorquines de otros sectores nunca hayan querido saber nada del asunto, sino que la propia sociedad despierta un interés relativo en torno a la causa bermellona. Si consideramos absolutos los más recientes datos y con motivo de la próxima visita del Español, viernes 27 a las ocho de la tarde, se repiten los mismos, centenar arriba o abajo, la suma encaja con las entradas habituales, es decir entre doce y trece mil almas. O sea, los de siempre. Porque, no lo olvidemos, hablamos de la máxima categoría del fútbol español tan ansiada por todos que, al final, resultan ser los habituales, aunque ocasional y puntualmente, con un ascenso en juego por ejemplo o porque vienen el Madrid o el Barça, se sumen cinco mil curiosos.