Match nulo

La resaca induce a la reflexión. Cuarenta y ocho horas después de un partido, cuando la adrenalina baja y los latidos del corazón se desaceleran, surgen argumentos para centrar conclusiones más frías.

No vamos a minimizar los efectos de un empate en casa ante el Betis. Para algunos sumar siempre es bueno aunque solo sea un punto, otros creen que las tablas no significan nada pero entre ambas posturas emerge la medida del equilibrio de fuerzas contendientes.

Aunque serán necesarias no menos de diez jornadas más antes de emitir valoraciones próximas a la realidad, el Mallorca necesitará más para situarse en una zona cómoda de la clasificación que le impida volver a coquetear con el fantasma del descenso. Debemos esperar la aportación de Battaglia en el centro del campo, el fichaje de un delantero centro de distinto perfil al de Angel y Abdón y si Dominic Greif, el portero, ha venido para mejorar a Reina o solo para competir con él.

Más allá de tales incógnitas conviene considerar que el equipo verdiblanco que pisó Son Moix tampoco será el habitual de Pellegrini. Montoya no será el lateral diestro en cuanto se recupera Sabaly, ni Edgar el defensa central titular o Calderón el lateral izquierdo. Paul y Rober son recursos de segundo orden. Otro Betis hubiéramos visto de contar con Miranda, Sidney, Bartra, William Carvalho, Guido o Tello, para que nadie se confunda.

Visto desde esta perspectiva era un partido para ganar, como creyó durante bastantes minutos Luis García Plaza, el técnico anfitrión, no para igualar con riesgo final de perder. La exigencia aconseja mejor que la complacencia y en términos pugilísticos la primera cita de la campaña bien se pudo decretar como un match nulo.