Memoria presente

Valorar los partidos de pretemporada, sean del equipo que sean, para hacerse una idea de lo que le espera a cada equipo en plena competición es como comparar una becerrada en el Cortijo Vista Verde, si el que estaba en la carretera de C’an Pastilla frente donde a su vez y más tarde se ubicaría el Babalú o El Granero, con una corrida de feria. Abstenerse los menores de 50 años o alguno más y los «haters» de los toros.

Soy consciente de que hablo de cuando las manos en el fútbol eran «jens» (de hand), los saques de puerta «quips» (de keeps), los fueras de juego «orsay» (de off side) y los goles eran eso, gol (de goal). Hay anglicismos que se han resistido, como  el «penalty» (de penalización) en lugar de castigo y algo menos el «corner» (de esquina) para loa saques de idem. Entonces no había grada de preferencia, sino tribuna de sombra, de sol o, sencillamente, general gol de pié. Si, nada de asientos.

Se preguntarán a qué viene la batallita de cuando aún se hacía la mili, desgraciadamente para muchos, pero viene a cuento para recordar que los partidillos de verano no sirven para puntuar, ni para comprar bonos o algo parecido, ni siquiera para que la Liga te dé mejores horarios. Y menos los de ahora, en este periodo tan corto de tiempo metido con calzador entre el final de una temporada y el incierto comienzo de la otra. Todos los participantes, creo que sin excepciones, llegarán muy justitos. Como lo hizo Antonio Oviedo Saldaña que hace más de 40 años y de la mano de Miquel Contestí devolvió al Mallorca a la vida y sembró su futuro. Y eso que empezó perdiendo en Sa Pobla en el primer partido de competición, no de pretemporada aunque pudiera parecerlo. De ahí el rescate de la memoria.