Menos valores, más ídolos
La sociedad ha perdido tantos valores esenciales que necesita crear constantemente nuevos ídolos a quienes adorar, falsos o prematuros dioses idolatrados con la misma facilidad con la que son destruidos u olvidados.
Tras ser arrasada por Simona Halep, una veterana, en Wimbledon, Paula Badosa ha llamado la atención sobre ello al pedir menos presión porque aunque, como afirmaba Luis Aragonés, la presión se la pone uno mismo, Nadal, Djokovic, Federer, el propio autor de la frase y algunos más, han tenido que correr mucho mundo, sufrir como nadie y soportar amargas experiencias para aprender a controlar. Garbiñe Muguruza no lo resistió.
Cualquier futbolista de 17 años o menos al que le sale una filigrana ocupa portadas de diarios deportivos, un o una tenista capaz de ganar un Masters 1000 o siquiera un 500 con cierta brillantez es convertido en el sucesor de Rafa. Falta paciencia, desde luego, pero también subir el nivel de exigencia porque lo de pasar curso con cuatro suspensos está muy bien para los vagos y los malos estudiantes en honor a la corrección política de moda y la caza de votos. Así los ata hasta Rubiales, que se inventó la Primera RFEF y sucesivas con tal fin y le ha salido tan catastrófica como la venta de sus derechos por televisión.
Hace años que el Loco de la Colina, Jesús Quintero, reclamaba “un poco más de profundidad, por favor, un poco más”.
