Muchas palabras y ningún hecho

Todos parecen tener claro dónde está el gato, pero nadie se atreve a ponerle el cascabel. Nunca es tarde si la dicha llega, aunque la AFE reacciona tardísimo para reivindicar la profesionalización de la Segunda B, la Tercera y las dos máximas categorías del fútbol femenino. En realidad no se trata de solicitar que sus futbolistas adquieran contratos y condiciones laborales profesionales, sino sencillamente de reconocer una realidad ignorada institucionalmente desde la creación de dichas categorías. Ya, de paso, podrían exigir de una vez por todas el reconocimiento del Real Madrid, el Barça, el Athletic y el Osasuna como sociedades anónimas deportivas si es que pretenden seguir compitiendo en el marco de la LFP. Claro que este no sería asunto del sindicato, sino de la patronal.

La Federación Española tampoco ha dado ningún paso al frente en relación al inicio de los campeonatos de su competencia. Que decida el Gobierno. Una manera poco sutil de eludir responsabilidades y evitar problemas. Que otro cargue con el muerto. Pero sí es cierto que la reivindicación lógica de la Asociación de Fútbolistas obliga a plantear si con ello no habría que cambiar la consideración de los clubs, es decir, equiparar los derechos y deberes de trabajadores y empresas. Y ahí que se montaría un buen tomate porque o bien La Liga de Fútbol Profesional incrementaría asociados y como consecuencia de ello poder y dinero o habría que constituir una segunda comunión de patronos, con evidentes pérdidas de influencia en Las Rozas, todo lo contrario de lo que busca Rubiales.

Oponerse a cuestiones tal vez planteadas a destiempo pero de una lógica aplastante, sería ponerle puertas a la mar. Antes o después caerán por su propio peso. Más allá del COVID y en aras de eso que se ha dado en llamar «nueva normalidad», el Consejo Superior de Deportes debería comenzar a jugar su partido en lugar de limitarse a arbitrar el de los demás. Normalizar estas situaciones y actualizar la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas ya es una tarea urgente.