Muchos millones y pocos títulos

Para los amantes de usar los presupuestos de los clubs como término comparativo respecto a su rendimiento frente a otros, o se su clasificación, sepan que el Chelsea, vigente campeón de Europa, paga un salario medio de un millón y medio de euros menos que el Manchester City. Más aún, el Villarreal, recién coronado en la Europa League, maneja más de seis millones menos que su contrincante, el Manchester United.

Pep Guardiola no ha ganado un solo título europeo con su actual equipo pese a los millones y fichajes puestos a su disposición. Esta última temporada el presupuesto del segundo histórico de Manchester ha superado los 900 millones de euros. El técnico catalán, admirador de Johan Cruyff y de Juanma Lillo, el espeñol desterrado de los banquillos de la Liga Santander o Smartbank al que fichó de ayudante, ha asumido con elegancia su derrota en la final de Oporto de hace unos días. Ha concedido valor a haberla disputado y a ostentar el sub campeonato continental. Con mucho menos ruido, Héctor Cúper lo hizo dos veces con el Valencia y una con el Mallorca, en las tres ocasiones con peores plantillas e infinitamente más bajo presupuesto.

Lejos de mi intención poner en duda la capacidad y conocimientos del catalán, ni tampoco del argentino. Solo se trata de razonar que, igual que en relación a la felicidad, el dinero ayuda pero no lo es todo. Y recordar que, aunque de los segundos no se acuerda nadie, en este caso no está de más insistir en que el City, cuya deuda crece de año en año, es uno de los clubs, inicialmente alistados y arrepentidos después, impulsores de la Europa League de Florentino y sus huestes. Otro que se cree salvador de la ruina de los demás que originan sus veleidades económicas y deportivas.