No competir para competir (2-1 en el Nou Camp)
El Mallorca saltó al Nou Camp pensando en el Granada, pudo encajar una goleada de escándalo y empezó a competir a raíz de los cambios introducidos casi a los 70 minutos de juego, maquillando un resultado por el que un Barça, cómodo y nada exigido, no temió en momento alguno. Dos goles justamente anulados aunque por posiciones de fuera de juego muy al límite y decididas desde el VAR impidieron un marcador más amplio a favor de los locales.
ALINEACIONES:
C.F. Barcelona.- Ter Stegen (-), Alves (1), Araujo (1), Piqué (-), Alba (1), Busquets (2), De Jong (1), Gavi (1), Ferrán (1), Aubameyang (0) y Memphis (2).
Minuto 27, Eric García (1) por Piqué, lesionado. Minuto 74, Dembelé (1) por Aubameyang y Ansu Fati (1) por Ferrán. Minuto 88, Lenglet (-) por Alves.
R.Mallorca.- S.Rico (1), Maffeo (1), Russo (0), Raillo (2), Valjent (1), Oliván (1), Battaglia (0), A.Sánchez (1), Dani Rodríguez (1), Angel (1) y Fer Niño (0).
Minuto 58, Grénier (0) y Kubo (1) por Dani Rodríguez y Fer Niño. Minuto 69, Salva Sevilla (2) y Lee Kang-in (0) por Battaglia y A.Sánchez. Minuto 88, Hoppe (-) por Angel.
ARBITRO:
González Fuertes (2), de Asturias. Sin errores apreciables aunque pasó por alto una amarilla a Oliván en el primer minuto por codazo sobre Piqué. Luego amonestó por la misma infracción a Gavi y a Alba por un rifi rafe con Maffeo, que vio igualmente la tarjeta con Raillo y Grénier. Anuló dos goles al Barça, uno en cada tiempo, por fuera de juego de Araujo y Memphis respectivamente.
GOLES:
Minuto 24, pase en profundidad hacia Memphis que gana espacio entre Maffeo y Russo para fusilar a Sergio Rico. 1-0
Minuto 53, Busquets alcanza un rechace fuera del área y cruza raso hacia el palo opuesto al que cubría Sergio Rico. 2-0
Minuto 78, Salva Sevilla saca una falta por detrás de la zaga blaugrana y Raillo gana la acción para tocar con la rodilla fuera del alcance de Ter Stegen. 2-1
PARTIDO SI, PARTIDO NO
Héctor Cúper le preguntó al Doctor Beltrán si es que los puntos a disputar contra el Real Madrid o el Barça no contaban. Luis García Plaza ya renunció a los del Bernabeu en la primera vuelta del campeonato y aunque podamos compartir con Javier Aguirre que de la visita del Granada el sábado a Son Moix puede depender la categoría, ello no es óbice para desistir sin remedio. Partido a partido, vale. Uno si y otro no, mala praxis.
Pero el mejicano abdicó desde el principio. Bastaba releer, si había que mirarla dos veces, la alineación inicial. El Barça no se lo tomó a título de inventario porque no puede permitírselo, pero durante muchos minutos, sobre todo al principio de la segunda parte, pudo practicar un verdadero baile de salón y de balón, ese esférico de cuero que un Mallorca más digno de un partido de Copa ante un equipo de tercera, miraba circular de un lado a otro sin interceptarlo ni, mucho menos, acariciarlo.
Salir con tres centrales para que te cojan la espalda como perro por su casa no figura en el libro de instrucciones de ningún técnico. Suspendería el curso. Pues los de Xavi, tan de tiki taka, se dieron cuenta tan pronto que no cesaron de enviar desplazamientos largos para las carreras de Memphis, Aubameyang o Ferrán Torres, mientras los espacios de agrandaban en la teóricamente nutrida defensa balear, sobre todo entre Maffeo y Russo.
Gracias a las veleidades inherentes al propio fútbol, un mal remate de Oliván dejó a Fer Niño solo para empujar el balón a la red con Ter Stegen batido cuando el marcador no se había estrenado. Puro espejismo. El delantero quiso tocar en lugar de golpear y la pelota se fue al limbo. No es su primera vez. Un fichaje decepcionante del que esperábamos algo más. Impertérrito en su terquedad y ya con desventaja evidente en el luminoso y sobre el verde, el «Vasco» completó la faena al relevar a Dani Rodríguez por Grenier. La hecatombe duró diez minutos largos hasta que, arrepentido, dio entrada a Salva Sevilla y Kubo. Demasiado tarde para descubrir que el anfitrión no era tan fiero como lo pintan y que lo que días antes lograron tanto el Cádiz como el Rayo, era posible aplicando un poco de sentido común y un punto de ambición en lugar de un compendio del miedo.
Y sí, dentro de seis días hay un partido trascendental en Palma. Ayer lo había en Barcelona. Desvestir un santo para vestir a otro nunca ha sido aconsejable.

