Respuestas sin réplica
Había transcurrido media hora más o menos de aquel Betis-Mallorca cuando Fernando Niño rechazó claramente con el pecho un centro desde el ala derecha del ataque local. Rafa Guerrero cruzó el banderín e Iturralde González decretó penalti por mano que transformó Joao Tomás en el único gol del partido, 1-0 y victoria verdiblanca. Tras el pitido final los perdedores rodearon al árbitro pidiendo explicaciones por aquella falta inexistente que determinó el resultado definitivo y recibieron esta respuesta: «pongamos que yo me haya equivocado, pero habéis dispuesto de una hora de juego para empatar y no habéis chutado a puerta una sola vez».
Luis García Plaza cayó en la misma trampa después del lance copero de Vallecas. No se puede quejar porque no le han prolongado la segunda parte «12 o 15 minutos» cuando has tenido 100 para al menos inquietar una sola vez al portero franjirojo. Soto Grado, el árbitro, ordenó inicialmente 7 minutos de descuento que alargó hasta los 9. La pregunta es ¿si acaso de haber jugado 5 o 6 minutos más los futbolistas visitantes hubieran hecho lo que no fueron capaces de hacer en más de una hora y media?.
Los admirados Yale y Amilibia decían que las preguntas nunca son capciosas, lo capcioso son algunas respuestas. Eso suponiendo que en las ruedas de prensa al uso se interpele algo de interés aunque no resulte artificioso, lo que si está cada vez más claro es que, entre el interrogante y su contestación el elemento de la réplica ha pasado a mejor vida. Ya lo vaticinó Cassen, el irónico cómico catalán, que en paz descanse: «usted pregunte lo que quiera, que yo contestaré lo que me dé la gana».


