¡Vamos pa la pachanga, señores qué pachanga!
Empecemos por que la Copa del Rey me interesa menos que un culebrón venezolano. Tampoco parece que a Javier Aguirre le interese mucho más, lo que se deduce de la alineación inicial que presentó en Pasarón a pesar de manifestar en la víspera que enfrentarse al Pontevedra, al límite de las posiciones de descenso en el Grupo I de eso que llaman Primera Federación, era una final. Supongo que se refería a que si pierdes te echan, eso si; pero si ganas tampoco te dan ningún premio, salvo que uno se considere premiado por el hecho de seguir en una competición tan poco atractiva.
Rajkovic, Maffeo, Raillo, Jaume Costa, Muriqi, Dani Rodríguez, Kang-in Lee y hasta ni Abdón o Battaglia, salieron de principio. No hace falta mucho más para concluir que lo que ocupa la mente del técnico mejicano es la visita del Real Valladolid a Son Moix el sábado y no el trámite en cuestión. Baba y Valjent, exentos por distintas dolencias. Gayá, Llabrés y Leo Román porque al «Vasco» le da la gana y total eso de la cantera tampoco es que quite el sueño a nadie dentro del club.
Dicho esto, el resultado, la clasificación, el rival en octavos de final, son lo de menos. Como partidillo de los jueves celebrado en miércoles tampoco cabe pedir más. Tal cual verbena para distraer al personal, vale. Para alguna otra cosa, no. Sobraba la prórroga, justo castigo para los amantes de pachangas. Pero como todo el mundo traga sin rechistar, menos Ancelotti con los terrenos de juego en mal estado -¡quién fue a hablar!- ¡adelante con los faroles! y hasta la eliminatoria siguiente o el próximo año, ¿qué más da?.
