Primer examen parcial

No caben las comparaciones con temporadas pretéritas, ni someter a debate el estilo de Javier Aguirre con el de Jagoba Arrasate. Mucho menos levantar expectativas en base a diez partidos que han sido radicalmente diferentes unos de otros.

El primer tercio de la competición se cumplirá dentro de tres partidos que, por sus circunstancias concretas, han de establecer el segmento en el que el Mallorca ha de navegar durante el resto de la temporada y no en función de los resultados que se produzcan, sino a través del comportamiento del equipo, la definición de su estilo y propuesta de juego.

El próximo lunes visita Son Moix el Athletic, uno de los mejores de la liga. Tendrá descanso suficiente después de su participación en la Europa League, tres días, y el domingo analizaremos con más detalle sus características y ese esqueleto que Ernesto Valverde ha construido a partir de una espina dorsal que arranca en Vivian, tiene su epicentro en Galarreta y se activa mediante los impulsos eléctricos de los hermanos Williams.

La referida trilogía de encuentros, antes de una nueva pausa del campeonato, la cierra el Atlético del ahora discutido, nunca discutible, Simeone. Su escuadra puede estar en un buen o mal momento, pero la trayectoria del argentino queda alejada de toda duda, igual que la combatividad transmitida a sus jugadores que les ha llevado a plantar la bandera colchonera en cualquier foro europeo.

Entre este paréntesis abierto y cerrado en rojiblanco, hay que rendir visita al Alavés de Luis García Plaza. Partido en campo ajeno para calibrar si lejos de Palma veremos al Mallorca de Valladolid, al del Benito Villamarín o el de Cornellá y Pamplona.

A partir de ahí se abre una nueva fase de la temporada, el segundo tercio donde se consolidan los resultados obtenidos hasta ahora para presentarse a la tercera y siempre definitiva ronda final en la que se cruzan la desesperación de los rezagados y la ambición de los colocados. Pero para entonces y conoceremos con menor riesgo de error qué queremos y quiénes somos, como se preguntaba a menudo Gregorio Manzano.