Rotaciones, ¿qué rotaciones?

Se da una enorme contradicción entre las necesidades de un club de fútbol y las que afectan a sus propios jugadores y técnicos. Las asociaciones domésticas e internacionales de futbolistas pierden claramente las batallas de las que consta su guerra contra la proliferación de competiciones que influye indudablemente en su rendimiento físico y también mental. La voracidad recaudatoria de la FIFA y sus asociadas se impone sin pausar ni una de las competiciones que organiza tan obligatorias como forzadas y, al tiempo, escasamente interesantes. Se han apropiado del espectáculo y lo explotan sin ningún respeto a empresas (clubs) y trabajadores (equipos y técnicos).

Sometidos a un mercado caro y falto de regulación, la mayoría de las Sociedades Anónimas Deportivas llenan sus vestuarios según les permiten sus topes salariales, aparte los sociales y de población o capacidad demográfica, hasta reunir a quince o 17 jugadores competitivos, en teoría, para rellenar al resto hasta los 25 con hombres de menor nivel. Y ahí es donde nace el problema, tal vez insoluble, debido a las rotaciones que muchos entrenadores se han tomado a pecho aun a sabiendas de que cada vez que las practican desciende el nivel de juego de sus escuadras.

Parece incoherente que cuando hay jornadas intersemanales se cambie media alineación con negativas consecuencias casi siempre, pero no ocurre lo mismo en el caso de convocatorias internacionales. Particularmente no entiendo que atletas de veinti pocos que entrenan a diario no pueden jugar tres partidos a la semana, pero los preparadores físicos, apoyados también en sus conocimientos y utensilios tecnológicos y médicos, me tratarían de ignorante y con razón.

Pero sigo sin entender, por usar siempre ejemplos de casa, que Muriqi o Mojica necesiten descansar si les toca disputar partidos de liga un miércoles, y no lo hagan al acudir a las convocatorias de sus selecciones a pesar de los largos viajes que deben hacer. La AFE acaba de protestar porque los profesionales del Barça y el Villarreal no hayan sido consultados a la hora de programar su partido en Miami el próximo 21 de diciembre. La queja, como todas, acabará en la papelera. Flick y Marcelino tirarán de rotaciones, como Arrasate y otros, pero no es lo mismo rotar con las plantillas de estos equipos que con las que pueden juntar los clubs de media tabla hacia abajo. A veces es mejor no mirar siquiera a los banquillos en alguna de las ventanas de cambios.