Se necesita pararrayos

El Mallorca tiene la oportunidad de desmostrar que se puede y debe confiar en sus propias cartas sin esperar a los descartes de sus rivales más próximos. Lo tiene que hacer ante uno de los mejores equipos de la competición, el Rayo Vallecano, peor tratado en la clasificación doméstica que en su clasificación para semifinales de la Conference League, después de que el Alavés haya puntuado en el campo de la Real Sociedad, el Elche doblegara al Valencia y el Atlético se presente en Sevilla con nueve jugadores del Atlético Madrileño. Ni Javier Tebas se cree, aunque lo repita cansinamente, que esta es la mejor liga del mundo. La más manipulada y peor gestionada, sin duda.

Demichelis afronta el reto sin la pareja tópica de centrales, Valjent-Raillo, un handicap añadido a las dificultades que ofrece el visitante de turno. Su colega Iñigo Pérez puede doblar prácticamente en todas las líneas, no es probable que tire de rotaciones dada la ventaja adquirida el pasado jueves sobre el AEK de Atenas, 3-0, e insista en su 4-3-3 habitual y valiente, con dos bandas muy hábiles y rápidas a cargo de Ilias Akhomach y Alvaro García, con De Frutos por el centro. Isi Palazón no falta en la creación, con Oscar Valentín y Pedro Díaz, pero tanto Unai López, como Gumbau y Pathé Ciss aportan variantes. En la cobertura Ratiu y Chavarría que doblan a los extremos con asiduidad, en línea con Lejeune, muy peligroso en balones áereos o tiros desde larga distancia, con Luis Felipe, Mendy, Espino o Balliu por si fueran necesarios.

El técnico local sugiere que Marash Kumbulla, recuperado de sus lesiones, todavía no está al cien por cien, pero no aclara cómo sustituirá a los ausentes aunque deja caer que Mascarell repetirá junto a ¿David López?. No hay más cera que la que arde. Hay overbooking en la enfermería- Bergstrom, Joseph, Jan Salas -y el fondo de armario es escaso. También anticipa que Sergi Darder y Pablo Torre estarán de inicio. Muriri, claro, también y Maffeo y Mojica y Samu. Luvumbo, Asano, Kambula, Morlanes y Jan Virgili para los tres puestos vacantes.

A la hora en que comience la batalla, sea en posición de descenso o no, Jesús Gil Manzano ordenará el saque, 2-2 en Palma contra Osasuna y 3-0 en La Cartuja frente al Betis. Fue un buen árbitro, pero ya no, y en ambas ocasiones, sin influir, tomó la matrícula de Maffeo y Samu, hoy apercibidos igual que Leo Román y Mascarell. LLeva 6 tarjetas rojas a lo largo de los 16 partidos de liga para los que ha sido designado, un porcentaje muy alto. Aun no ha pitado al Rayo esta temporada. En cabina, Jorge Figueroa, un peligro en si mismo.