Siete años y un día

Era y es el protagonista de la semana. Buena cintura la de los chicos de La Zona 10, sin duda el mejor programa deportivo local de la radio que se escucha por estos lares. Una oportuna entrevista a Dani Rodríguez que, recuerdos incidentales y accidentales aparte, se ha vuelto a retratar.

Demasiado fácil tomar posición de ventaja para culpar del descenso a Jagoba Arrasate y redimir al vestuario del descenso a segunda división de cuyo drama nadie está exento, desde el presidente, el americano impasible Andy Kohlberg, a sus jenízaros Alfonso Díaz y Pablo Ortells, sin olvidar a Martín Demichelis el «traidor», pero menos, según convenía a quienes primero fueron sus valedores y finalmente sus verdugos a cambio de un buen dinero.

Remover ahora el montón de lodo que crearon entre todos, empezando por la pataleta del futbolista de Betanzos que fue «tigre» en su día, no conduce a nada. Estigmatizar al técnico de Berriatua o defenderle, tampoco. Sin embargo no sería justo olvidar el «regalo» que se le hizo después de una primera temporada de éxito que, como todo en el fútbol, hay quien se encarga de olvidar.

El director deportivo, siempre más pendiente de la pasta, eligió a Leo Román, el guardameta que no quería Jagoba claramente decantado por Dominic Greif. Venden como un éxito la venta del ibicenco por nueve millones, para ocultar el fracaso de haberle entregado los galones de la portería con un resultado que ya conocemos todos. El caramelo envenenado de la continuidad rebelde de Maffeo, además de la guerra de guerrillas desatada en Son Bibiloni antes y después de la Supercopa de Arabia, cuya bandera enarboló el actual jugador del Leganés en un ataque de celos e indisciplina imposible de justificar sin mediar acto de contrición, que nunca lo hubo, y penitencia.

El éxito es una quimera que se tarda mucho tiempo en alcanzar, pero se pierde en un solo día o incluso apenas en un par de horas.