Sillones con pegamento

Qué tendrán esos sillones que tanto atraen. El sucesor de Luis Rubiales al frente de la Real Federación Española de Fútbol, Pedro Rocha, le ha tomado el gusto a verse enfocado por las cámaras con Florentino Pérez a su derecha y Enrique Cerezo a su izquierda. El vicepresidente que fue el primero en aplaudir el discurso suicida de su predecesor, sentado en su trono. ¡Quién lo iba a decir!.

El sustituto de los Franco’s, José Manuel y Víctor,  el exministro Uribes ha decidido remitir al TAD, destinatario de correos desagradables y comprometedores, la denuncia de Miguel Galán, presidente del Centro Nacional de Entrenadores de Fútbol de España, CENAFE y eterno candidato ya en tiempos de Villar, por el paso en falso dado por el extremeño en funciones que, como máximo representante de una gestora, se habría saltado cuanto protocolo se ha cruzado en su camino, siempre según el denunciante. Sobre todo el de no convocar elecciones inmediatamente después de la suspensión del «motrileño», eso si, con la connivencia del CSD, una más. Ya si eso, establecer patrocinios, firmar nuevos contratos y despidos laborales desde un cargo interino.

Nada nuevo. Son las prácticas clientelares habituales en la Federación desde tiempos inmemoriales. Aquí, en Baleares, Pep Sansó, sucesor esta vez designado por su antecesor y sin competencia, continúa bebiendo los vientos de las concesiones que llegan desde Madrid porque el tal Rocha teme más perder el control de las Territoriales que a la próxima «dana» en ciernes. Mientras el balear reordena a sus huestes ante la amenaza, inconcreta aun, de un rival sin experiencia, pero con título, carrera universitaria y pedigrí: Fausto Oviedo Subías. O más, ¿quién sabe?.

Hemos entrado en año electoral y por mucho que enreden unos allá y otros acá, se avecinan semanas de cuchillos largos.