Triple acción (3-2 en Son Moix)
Tres puntos de oxígeno y tres goles de Muriqi, dos de penalti. El Athlétic neutralizó dos ventajas a los pocos minutos de producirse. No pudo con la tercera, que le costó la expulsión de Guruzeta por protestar, segunda amarilla, al evitarlo Leo Román en una tarde inspirada acorde con el esfuerzo de sus compañeros para suplir con entrega y sacrificio ilimitados su peor condición física y técnica, nervios aparte.
ALINEACIONES:
R.C.D.Mallorca.- Leo Román (3), Mateu (1), Valjent (2), Kumbulla (1), Lato (1), Samu (1), Mascarell (1), Jan Virgili (2), Sergi Darder (2), Joseph (1) y Muriqi (3).
Minuto 72, Antonio Sánchez (1) por Joseph. Minuto 82, Mojica (-) por Lato y Pablo Torre (-) Virgili. Minuto 92, Llabrés (-) por Sergi Darder.
Athletic.- U.Simón (1), Areso (1), Vivian (1), Paredes (1), Yuri (1), Galarreta (2), Jauregizar (2), Berenguer (1), Unai Gómez (2), Nico Williams (2) y Guruzeta (0).
Minuto 58, Sancet (1) por Unai Gómez e Iñaki Williams (1) por Berenguer. Minuto 72, R.Navarro (0) por Nico Williams. Minuto 76, Izeta (-) por Galarreta y Gorosábel (-) por Areso.
ARBITRO:
José Luis Guzmán Mansilla (1), de Jaén. Tuvo pocos errores en acciones propias del juego, pero en las áreas arbitró Milla Alvendiz desde la cabinda VOR. Debido a ello tuvo que prolongar 8 minutos la primera pare y otros 11 la segunda. Se apreció el brazo izquierdo de Vivian interceptando un centro de Joseph a Muriqi y una mano de Yuri en pugna con el kosovar gemela a la que le sancionaron a Valjent en Vallecas. Como consecuencia de ello amonestó dos veces a Guruzeta, la primera vez por una falta sobre Samu, que tuvo que abandonar el césped a los 68 minutos. También hubo rojas en el banquillo para Lekue y Unai Gómez, amarilla para Adama. Sobre el verde las vieron Areso, Vivian y Galarreta además de Kumbulla del Mallorca. 10 infracciones contra cada equipo.
GOLES:
Minuto 4, balón largo sobre Sergi Darder, que toca sobre Joseph i este devuelva para que el de Artás recorra la banda y termina cediendo por bajo a Muriqi que cruza raso y pegado al palo lejos de Unai Simón. 1-0
Minuto 7, Guruceta roba una pelota a Kumbulla en la medular y cede a Unai Gómez que, solo, marca a placer. 1-1
Minuto 40, Joseph, dentro del área, busca a Muriqi, pero se interpone Vivian que toca con el codo abierto en uve, el árbitro deja seguir, pero es advertido desde el VAR y, tras revisar en pantalla, señala penalti. Lanza Muriqi a la derecha de Unai Simón, que adivina la dirección y rechaza, pero el kosovar llega al rebote y marca. 2-1
Minuto 44, Guruzeta se desmarca por la derecha en un pavoroso desajuste defensivo local y cede atrás para Nico Williams que dispara al palo largo, inalcanzable para Leo. 2-2
Minuto 68, en un centro al área pugnan Yuri y Muriqui, igual que antes, el juego sigue, pero intervienen desde la cabina VOR y Guzmán Mansilla vuelve a decretar la pena máxima que transforma Muriqi esta vez de inapelable tiro alto y a la izquierda del guardameta. 3-2
14.284 espectadores
DE LEO A MURIQI
Cuando los hechos superan al relato se hace más difícil el análisis. Ernesto Valverde se desesperaba en el banquillo sin entender cómo sus pupilos no eran capaces de batir a un Mallorca dominado, descompuesto y temeroso, pero la derrota rojiblanca tiene explicación. En primer lugar una relajación defensiva impropia frente a enemigos veloces como Jan Virgili o Joseph y en segundo lugar debido a las portentosas intervenciones de Leo Román que evitó hasta cinco, goles, ¡cinco!, celebrados prematuramente. Tan simple como esto.
Con su columna vertebral rota por el centro, el Mallorca se sostuvo en pié en aras de la firmeza de su primera cervical y la eficacia del hueso sacro. Entre ambos puntos, Galarreta y Jauregizar paraban, templaban y mandaban sobre un buen Sergi Darder, escorado a la izquierda, pero con Samu y Mascarell convulsos, ausentes de toda presión y, sobre todo el portugués, siempre caótico y descolocado. Un portero entonado impedía un roto mayor a espaldas de una defensa inédita -Mateo, Valjent, Kumbulla, Lato- atascada por los nervios, la responsabilidad y la llegada en tromba de la leonina manada.
Al tirar de la sábana hacia arriba, el Athletic descubría su retaguardia. Tras el descanso el anfitrión recompuso su figura, reafirmó su dibujo y creó apuros solo al verse otra vez por detrás en el marcador y con un jugador menos por la expulsión de Guruzeta. Duelen los penaltis en contra de cosecha fácil, pero la reflexión aclara la procedencia, el origen de la acción. La escuadra visitante llevaba ventaja por dentro, pero ofrecía espacios en los flancos y el empeño sin recompensa terminó minando sus fuerzas al punto de que, de haber acertado Samu, Sergi Darder y Llabrés en tres oportunidades malditas, el resultado final hubiera sido indigno y ajeno a la realidad de la disputa.
Dejaremos para mañana reflexiones de mayor calado, porque el árbol de la victoria no oculta ni de lejos el frondoso y oscuro bosque que los jugadores rastrean como jabatos y la propiedad pinta en rosa irresponsable.