Un calendario imposible
Si, la humildad es otra virtud en desuso. No hay quien se la tome en serio, ni los jóvenes la miran como ejemplo. El futuro pinta mal porque el engreído jamás recuerda el título de aquella vieja película de boxeo protagonizada por Humphrey Bogart y Rod Steiger en 1956, «Más dura será la caída». No se lo cuenten a Florentino Pérez, ni a Jean Laporta, ni, posiblemente, al dueño del Paris Saint Germain, Al Khelaifi que aprovechó la inauguración del curso de la ECA (European Clubs Association) para lanzar algunos dardos a propósito de «los inventores de fábulas y fracasos» de la Superliga. Se calló lo de Mbappé, asunto en el que algunos ya han metido en una trama en la que, como en todas, aparece el comisario Villarejo.
Pero el árabe, dianas aparte, tiene razón en clamar contra el calendario actual de partidos y competiciones que, ya hemos recordado en anteriores ocasiones, es una verdadera locura. Otra flecha contra el presidente de ACS que no adivino dónde pretendía encajar una competición de 16 equipos en una temporada ya de por si imposible.
Esta misma semana las selecciones nacionales han jugado tres partidos encajonados en medio de la liga que, sin margen de espera ni negociación, se reanuda el próximo fin de semana. Los futbolistas internacionales, que habitualmente juegan en los equipos participantes en competiciones continentales, se meten más de 60 partidos por temporada si se suman a los reseñados la Champios o la Europa League y la Copa, ya sea del Rey o del «sursum corda». Una media de seis confrontaciones mensuales al más alto ritmo y pasamos por alto el Mundial y migajas de amistosos.
Llueve sobre mojado, es preciso aligerar el calendario y, ya que estamos, bajar los contratos. Menos partidos, menos dinero. Un buen punto de partida para empezar a imponer la lógica y la sensatez.
