Un cambio que nada cambió

Si mal no recuerdo, en mis tiempos de bachiller se nos entregaba un boletín mensual de notas por asignatura que se debía devolver firmado por el cabeza de familia. Además una evaluación trimestral, separada por las vacaciones de Navidad y las de Semana Santa, que de no haber superado con una media notable, remitía inexorablemente al examen de fin de curso, que no admitía más apelación en caso contrario,  que la de repetirlo en septiembre.

El tribunal que valora el curso anual del Real Mallorca, presidido por Andy Kohlberg con sus lugartenientes Alfonso Díaz y Pablo Ortells, se deja llevar por las brillantes notas del primer parcial e ignora el resultado del segundo y el tercero sin recordar que un mal segundo plato amarga el sabor y el placer de cualquier comida por bueno que haya sido el entrante.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra porque posee inteligencia, o eso creemos, pero carece de instinto. Los propietarios y ejecutivos que moran en Son Moix se ajustan al mismo patrón. Fíjense que Jagoba Arrasate todavía no ha mejorado los números de Javier Aguirre, que clasificó al equipo en novena posición con 50 puntos en su primera temporada frente a la décima con 48 de su sucesor. Pero la segunda parte de su mandato también fue a peor. Habían vendido a Kang-in Lee y regalado a Ruiz de Galarreta, vivito y coleando en San Mamés, sin sustitutos a su altura y cerró su residencia en Palma en el décimo quinto lugar, una clasificación similar a la del día de hoy.

El técnico de Berriatúa tuvo que lidiar sin Rajkovic ni Gio en su debut y ahora le toca hacerlo con una plantilla limitada, sin más refuerzo que el joven Jan Virgili fichado atropelladamente con la liga recién empezada, sin visos de que los jefes hayan aprendido la lección y se congratulen de la tabla final registrada en el campeonato anterior, primer plato, sin considerar el fiasco de la segunda mitad del mismo, pésimo principal, ni, al parecer, tampoco la opción abierta de mejorar el condimento para no poner en peligro el menú.

Salud, paz y prosperidad para todos en el 2026 que estrenamos dentro de pocas horas.