Un insulto a la inteligencia
No sé de quién fue la idea de que el CEO del Mallorca y el director de fútbol comparecieran en rueda de prensa. «Excusatio non petita, acusatio manifesta». Ambos fueron tan valientes como inconscientes, cada uno es juez de su propia responsabilidad, porque de haber seguido callados habrían evitado cometer el pecado mortal de insultar a la inteligencia de los demás. Y lo último que necesita el neo mallorquinismo inventado por esta gente, el de siempre hace tiempo que no traga, era constatar que le toman el pelo.
«Brooks viajó sin ningún compromiso, para conocernos, saber quiénes somos antes de tomar una decisión». ¿Realmente pretende Pablo Ortells que nos creamos que un futbolista que viaja con su representante, para la revisión médica y carga con cuatro maletas, ¡cuatro!, lo hace para ver tu cara o la del doctor?. Perdone usted, pero nadie se sube a un avión con un destino concreto sin haber al menos apalabrado previamente las condiciones que se lo aconsejen o permitan. Especialmente si el viaje se lo paga él. A no ser que lo costeara el club «para conocerle». En otro orden de cosas, las lesiones de Dominik Greif le preocupan igual que las de todos los jugadores. ¡Vaya!, pues a nosotros no. Si acaso un poquito más.
Huelgo remitirme a más respuestas con el fin de no extenderme en demasía, pero es imposible pasar por alto el «papelito» de Alfonso Díaz, más allá de haber admitido que «están trabajando» en todo. ¡Faltaría más!, con lo que cobran. La culpa del retraso en la finalización de las obras es del proveedor; la de los partidos a las dos de la tarde, de la Liga que no les hace caso; del lío político en el Consell Insular de Mallorca, ya se arreglará; del fondo norte, ni sabe, ni contesta; de los precios de los abonos, son de los más baratos y de los fallos de los bares, atención al público o cierre del bar de la Ciudad Deportiva, pues pido perdón y no volverá a ocurrir. Igualito, igualito que el Rey Emérito. Será por eso que fué el a la cena ofrecida por el Rey Felipe en Marivent en lugar del presidente, Andy Kohlberg, o el dueño, Robert Sarver. Sería un fallo de agenda o de protocolo. Perdonado.
¡Ah!, se me olvidaba. Que es que los permisos de trabajo para futbolistas de otros países tardan de cuatro a cinco días y desde el jueves no daba tiempo. Le pediré a Nando Pons una lista de cuántos fichó el Mallorca que se resolvieron en 24 horas. O menos.

