Un periquito de cuidado

Ya hemos recordado en alguna ocasión precedente aquella respuesta de Héctor Cúper en rueda de prensa previa a un desplazamiento al campo del Numancia. El Mallorca, como el Espanyol ahora, llevaba muchos partidos sin sumar los tres puntos y una posición tan delicada como la actual: «Viajamos con la intención de ganar al menos una vez». No solo ganaron, sino que evitaron el descenso aunque fuera en la última jornada. Desde entonces siempre he temido más a los rivales que hace tiempo que no ganan que a los que mantienen cierta regularidad.

Lo que hace más temible al conjunto de Manolo González no es solamente la espectacular primera vuelta que hizo, ni la acomodada posición que ocupa en la tabla al pairo de cualquier contingencia desagradable, sino la frustración que genera pasarse dos meses y medio sin pescar más allá de algún empate.

Marca muchos goles fuera de casa. Es el cuatro visitante más goleador de primera división, solamente superado por el Real Madrid, el Barça y el Villarreal y, a su vez, está por encima de una docena del resto de competidores respecto a su fortaleza defensiva. No ha acusado la baja de Joan García bajo palos, bien cubierto por el experto Dimitrovic, con dos laterales, El Hilal y Romero, firmes en los flancos y peligrosos en sus desdoblamientos. Cuenta con buenos recuperadores en el centro, Pol Lozano o Urko, donde Edu Expósito suele llevar la manija. Ni siquiera la lesión de larga duración de Puado ha mermado su eficacia merced al trabajo de Roberto, la constancia de Dolan y, cómo no, el veterano Kike García, inagotable luchador y pesadilla para cualquier zaguero.

Sin negar su predisposición, desconfío de los futbolistas que intentan jugar con desprecio a sus lesiones. Uno está o no está, pero el no lo sé hasta minutos antes de un encuentro vital, no vale. La duda de Raíllo es un riesgo para el propio jugador, un compromiso para el entrenador, un menosprecio a sus posibles sustitutos y una retirada en plena batalla que casi nunca sale bien, más allá de perder una ventana de cambios si al final es preciso suplirle. Figura en la lista de convocados en la que tampoco están Abdón, Asano, Kumbulla, Jan Salas, Jan Virgili, por razones obvias, y el guardameta suplente Bergstrom.

Muy valorado en el CTA, Ricardo De Gurgos Bengoetxea me parece un árbitro irregular, que nunca pita igual ni lo mismo y en demasiadas ocasiones acaba por desquiciar a los propios contendientes. Internacionales aparte, ha sido designado en catorce ocasiones en la presente liga, una en Palma (Mallorca 1- Getafe, 0) y otra en Cornellá (Espanyol, 1- Elche, 0). Una veces estricto y otras permisivo, desde el VAR puede tener menos ayuda que complicaciones. Uno de los peores colegiados de Segunda, José Antonio López Toca y, de ayudante, el inefable e inevitable Figueroa Vázquez. ¡Ave maría, ora pro nobis!.