UN RAYO DE LUZ….(0-1 en Montilivi)

El Mallorca logró su segunda victoria a domicilio en un momento crucial de la temporada merced a un gol de Samu justo antes del descanso al rematar un centro medido de Mojica que le dejó solo para cabecear cerca de la meta local. El Girona desperdició claras ocasiones, sobre todo al contragolpe, pero esta vez el sacrificio, solidaridad y compromiso de los hombres de Demichelis evitaron la repetición de recientes decepciones.

ALINEACIONES:

Girona F.C.- Gazzaniga (1), Arnau (1), Francés (1), Vitor Reis (2), Blind (1), F.Beltrán (0), Witsel (1), Tsygankov (1), Ounahi (1), Joel Roca (1) y Echeverri (0).

Minuto 69. B.Gil (1) por Joel Roca y Stuani (0) por Echeverri. Minuto 73, H.Rincón (1) por Blind y Lemar (1) por F.Beltrán.

R.C.D.Mallorca.- Leo Román (2), Maffeo (2), Valjent (2), Mascarell (2), Mojica (1), Sergi Darder (2), Samu (2), Pablo Torre (2), Morlanes (1), Muriqi (1) y Kalumba Jr. (1).

Minuto 45. Jan Virgili (-) por Kalumba Jr. Minuto 65, Luvumbo (1) por P.Torre. Minuto 71, A.Sánchez (1) por Jan Virgili, indispuesto. Minuto 77, David López (1) por Sergi Darder y Llabrés (1) por Morlanes, lesionado.

ARBITRO:

Francisco José Hernández Maeso (1), de Badajoz. Marcadamente casero pasó por alto un derribo de Blind sobre Pablo Torre en el área a los 9 minutos, sin intervención desde el VAR. Señaló la friolera de 25 faltas al Mallorca por solo 8 contra el Girona. Amonestó a Maffeo y a Mojica, falta del primero y pérdida de tiempo del segundo. También a Francés, Lemar, Stuani y Bryan Gil.

GOL:

Minuto 43, Mojica retiene un balón en el vértice del área, sin opción de pase aguanta hasta que ve la subida de Samu y centra al segundo palo donde el portugués cabecea solo y sin la menor opción para Gazzaniga. 0-1

4 saques de esquina sobre la meta de Leo Román y dos en la local.

…..AL FINAL DEL TUNEL

El panorama todavía no se ha despejado, pero la  victoria del Mallorca en un campo no muy fácil permite recibir un soplo de aire fresco y un rayo luminoso que sugiere la salida del angosto pasadizo, demasiado poblado este temporada, que conduce a segunda división.

El fútbol es un juego en el que, como tal, influye el azar. No sería justo afirmar que, en la primera parte, el equipo de Demichelis, quien después de utilizar a A.Sánchez, Llabrés, David López, Mateu, Abdón y Lato tuvo que recurrir a Kalumba Jr., no mereció abrir el marcador aunque fuera dos minutos antes del intermedio. No por ocasiones porque aunque Vitor Reis sacó sobre la línea un remate de Muriqi, desdibujado, a pase de Sergi Darder, la más claro estuvo en las botas de Echeverri incapaz de superar a Leo Román en su intento de cubrir más espacio. Pero si por la eficacia de la presión adelantada ejercida por todos que incomodó a los catalanes, reducidos a buscar acciones de contraataque o aprovechar alguno de los robos como producto de imprecisiones provocadas por el riesgo que asumía el visitante.

Durante el primer cuarto de hora de la segunda parte el empuje del anfitrión hizo temer una recaída de lo vivido en Pamplona, Elche y Vitoria. El Girona tuvo y retuvo la pelota en su poder frente a un enemigo rezagado que tampoco sacó provecho de sus ya escasas oportunidades de responder. El cansancio hizo mella en jugadores como Pablo Torre o Morlanes, y en lugar de matar el choque tocó defender como los gatos, panza arriba. Stuani tuvo el empate, pero Leo Román se interpuso en su disparo colocado, pero flojo. El portero tuvo que rectificar un grave error al regalar el balón a Bryan Gil en un intento de jugarlo en corto, con los piés y mal. El asedio rebajó su condición  a la de acoso y aunque el ganador apenas pasó un par de veces del centro del campo, le presión cedía y la ansiedad y precipitación de los rojiblancos jugaba a favor del repliegue y el avance inexorable del cronómetro.

Recuperarse del mazazo recibido en Vitoria no era sencillo. Cuando uno camina sobre el alambre en un constante ejercicio de funambulismo, el menor tropiezo acarrea fatales consecuencias. Alcanzar el otro extremo del cable abre los pulmones y frena la euforia, porque dentro de pocos días empieza otra vez. Pero, de momento, se respira con alivio y esperanza.