UN TIRO, UN GOL (0-1) en Son Moix

El Sevilla no mereció ganar en el único tiro que intentó en dirección a la portería de Rajkovick. El Mallorca tampoco jugó para sumar tres puntos aunque tuvo tantas ocasiones como estos, dos al principio y una al final, para no salir derrotado. En términos cuantitativos los locales se hicieron acreedores a algo más, pero de poco decayeron en nada y solamente al final y a la desesperada, como casi siempre, pisaron terreno enemigo en busca de un empate imaginario.

ALINEACIONES:

R.Mallorca.- Rajkovic (1), Maffeo (1), Valjent (1), Raillo (1), Copete (1), Cufré (1), Baba (1), Galarreta (0), A.Sánchez (1), Kang-in Lee (0), y Abdón (1).

Minuto 56, Dani Rodríguez (0) por Baba y Angel (1) por Abdón. Minuto 66, Lago Jr. (1) por A.Sánchez y Amath (1) por Kang-in Lee. Minuto 78, Battaglia (-) por Copete.

Sevilla C.F.- Bono (3), Montiel (1), Nanzou (1), Marcao (1), Telles (1), J.Navas (1), Gudelj (2), Rakitic (1), Oliver T. (1), Isco (2) y Lamela (0).

Minuto 45, José Angel (1) por J.Navas. Minuto 66, P.Gómez (1) por Isco y Acuña (2) por Telles. Minuto 78, En Nesyri (-) por Lamela. Minuto 83, Suso (-) por O.Torres.

ARBITRO:

Javier Iglesias Villanueva (2) de Galicia. Salió decorosamente de un lance que tenía mucho que arbitrar. Su único error ignorar una falta de Gudelj sobre Abdón al borde del área que, de haber sido dentro, habría obligado a intervenir desde el VAR. Sancionó con trece faltas al Sevilla y con quince al Mallorca. Amonestó a Dani Rodríguez y Galarreta, del Mallorca y a Montiel, Lamela y Marcao, del Sevilla.

GOL:

Minuto 52, Gudelj ensaya un disparo desde 30 metros que se cuela por la escuadra a la derecha de Rajkovic. 0-1

10.300 espectadores

FUTBOL TOMBOLA

Sampaoli ideó un plan para descolocar mentalmente a los jugadores de Aguirre. Un falso «nueve», Lamela, contra tres centrales que no traspasan los primeros veinticinco metros de campo y un centro del campo poblado de jugones al mando de Isco sin más objetivo que retener el balón para ocultarlo al contrario, este Mallorca que no necesita estímulos para despreciarlo.

Pudo salirle mal si Bono no hubiera rechazado dos remates a bocajarro del voluntarioso Abdón. Hubiera sido interesante ver qué plan B se traía el nuevo/viejo entrenador sevillista de haber sucedido lo contrario. El Vasco ya sabemos que no lo tiene, cada cromo en su casilla y, a lo sumo, despego uno para pegar a otro en el mismo lugar. Así que en cuanto el croupier cantó hagan juego, locales y visitantes se quedaron en su sitio a la espera de que la ruleta parara en su número o la tómbola escupiera el cupón apostado. Después de aquel par de vicegoles, como cantaba desde San Mamés Antonio de Rojo en el Carrusel Deportivo de verdad, ni el menor trabajo para los guardametas. Vacaciones anticipadas.

Si alguien se preguntara qué es la nada, lo aprendió antes y después del descanso hasta que, harto de que ninguno de sus compañeros activara la larga distancia como antídoto a la falta de espacios y de referencia ofensiva, Gudelj saltó la banca con un trallazo desde la frontera que limita el territorio de la tripleta que componen Valjent, Raillo y Copete. Por allí no estaban Baba ni Galarreta. Y tocó el gordo, digo el premio.

El gol animó los banquillos, no el partido. Los andaluces seguían a lo suyo, entraron hombres de refresco y presionaron más arriba para impedir la salida del anfitrión. En la sala de máquinas del anfitrión ya se habían dado cuenta de que, sin balón, Kang-in Lee no rive más que para sacar faltas o desde la esquina. Un cuarto de hora después de la ducha de agua fría alguien se dió cuenta y entró Amath, Diez minutos antes lo habían hecho Dani Rodríguez, que puede ser de todo menos pivote, y Angel sin cambio de dibujo.

Tardó el banquillo de la derecha para prescindir de uno de los tres centrales, permitir a Dani adelantarse unos pasos y meter a Battaglia. Con un 4-4-2, el Mallorca se encontraba mejor, mucho mejor, que con el corsé apretado, pero el tiempo se había convertido en un segundo enemigo contra el que luchar. En plena agonía Marcao sacó sobre la línea un remate a trompicones de Angel que ya había superado a Bono. Pasado el susto, las aguas volvieron a su cauce. Silencio. La nada.