Viene para jugar
Visto desde la barrera se diría que el principal motivo por el que Kang-in Lee, con la carta de libertad en el bolsillo, ha elegido al Mallorca por encima de propuestas quizás de más renombre internacional, no precisamente la del Granada, es su convicción de que aquí va a jugar. Está convencido de ello o alguien se lo habrá dicho. Su desembarco descalifica las opciones de Mollejo para lo que resta de temporada, es decir la que le queda, reduce a la mínima expresión las de Lago Jr. y pone en duda el relieve de Mboula, hasta ahora titular y de Amath, de momento primer recambio. Francamente, ni Kubo ni Dani Rodríguez tienen nada que temer salvo que cambie radicalmente la idea que Luis García Plaza ha expuesto en estas primeras jornadas.
El coreano puede desenvolverse en cualquier posición de ataque y, ocasionalmente, ejecutar las funciones del japonés o el gallego en caso de sanciones y/o lesiones que sin duda llegarán. El parón del campeonato debido al calendario de selecciones nacionales favorece la integración del nuevo fichaje en el grupo y su adaptación a lo que pide el entrenador.
A simple vista es un cromo repetido, sin embargo la decepción personal que ha sufrido en el Valencia, pocas apariciones completas y muchas esporádicas bajo cualquier batuta, obligan a pensar que Son Moix es la plaza in mente para justificar su aterrizaje en el fútbol europeo. Tras cinco años en Mestalla, donde apostaron fuerte por él, con veinte años, cumplirá solo 21 en febrero, no viene a Palma para hacer turismo, sino para competir y esa competencia empieza en el vestuario. Esperemos que para bien.
