Y Kohlberg tendrá clac

Pues no, no me equivoqué en absoluto. Los faraones egipcios dictaban sus leyes a golpe de ceremonial: «que así se escriba y así se cumpla». Cuentan que siendo presidente del Govern Balear, Jaume Matas redujo su ordeno y mando a una sola expresión: «¡hágase». A falta del menor interés en conocer la historia del Mallorca, a Andy Kohlberg le han debido contar la del Consolat de la Mar y desde Londres, donde espera a sus ejecutivos para que le sirvan de clac, cuadró a Pablo Ortells, que tampoco debe ser muy difícil, con el clásico imperativo americano que vemos en muchas películas: «¡Es una orden!, señor director de fútbol». «Señor, sí señor». Y Arrasate a la calle porque desde Phoenix, Miami, la capital británica o cualquiera de los lugares desde los que gobierna el club, no le gustó el triste espectáculo representado en Balaídos. A nosotros tampoco. A nadie, supongo.

Tomamos nota de que el primer accionista del club tan estricto e incluso tacaño a la hora de invertir en futbolistas de un mínimo nivel, abra el grifo para despedir a un entrenador al que habrá que pagar el año y medio que le quedaba de contrato, además de la nueva ficha de su sustituto que difícilmente aceptará menos de los tres meses que restan para el final de la liga y un año más. Siempre hay desesperados, desahogados o aprovechados eso si.

Haber cumplido órdenes superiores exonera parcialmente a la mano ejecutora del bajón cualitativo de la plantilla pero, por el contrario, introduce el agravante de la sumisión. Sea cual sea el importe de su salario, aceptar el papelón que se le impone a costa de su prestigio, si lo tuviere, con repercusión inmediata en su reconocimiento profesional, sugiere un déficit de autoestima que, créanme, cualquier vestuario detecta al segundo. Mal negociador aunque tal como se han desarrollado los acontecimientos pudiera aducir que improvisar en la búsqueda de un nuevo técnico no es tan sencillo de no ser porque la improvisación ha sido su santo y seña.

Tampoco es la primera vez que la propiedad acata el descenso como una oportunidad para recortar gastos. Ocurrió cuando mandaba Maheta Molango en lugar de Alfonso Díaz y fichaba Javier Recio en el de el ex del Villarreal. La sentencia se firmó en Miranda de Ebro previa a un ERE disimulado entre cuyas víctimas se hallaron algunos mallorquinistas de verdad.

De momento, partido el sábado y a jueves sin entrenador, a ver quién es el guapo que elabora el plan de partido para ganar a la Real Sociedad o el marrón les cae Xisco Campos o Siviero. En cuanto a los nombres que se apuntan para una solución menos urgente, permitan que no me pronuncie. Busquen entre el grupo de los señalados en la última oración del segundo párrafo.