Le lógica euforia indesbordada por la conquista española del Mundial 2026 no puede ni debe tapar la sospecha de corrupción sobre la competición más importante del deporte que supera a la mismísima Super Bowl como espectáculo global aunque no haya logrado competir con su empobrecida exhibición artística y musical de su intermedio. Esta última fase
La segunda estrella en la camiseta de la Selección Española tras la conquista del Mundial 2026 sobrepasa su significado deportivo, social y emocional porque nos devuelve la fé en un fútbol decaído y manipulado desde las más altas esferas hasta sus estratos más modestos. Ha debido ser una trampa del destino que una ciudad tan
Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera en Buenos Aires, el Mar del Plata o la Patagonia, puede discutir que España ha sido un campeón mundial más que merecido. Podríamos argumentar que su camino para llegar a la final ha sido más duro que el de el subcampeón porque en su camino no tropezó con Egipto o
Infantino, el presidente de la FIFA ojalá que por pocos días, se atreve con todo, desde escuchar a su homólogo de Estados Unidos hasta donde no debiera a montar un espectáculo en el intermedio de la final para imitar a la Superbowl aunque fuera a costa de prolongar el descanso 3o minutos que, afortunadamente, se
Anunciaron la continuidad de Cúellar como si hubieran renovado a la mismísima reeancarnación de Iribar la renovación de Jan Salas ¡hasta el 2029!, sin haber empatado con nadie, cual impresionante éxito de gestión y el compromiso de Pablo Torre con tratamiento de ampliación de contrato cuando no es sino su voluntad de no interrumpir el
Uno de los problemas del Mallorca que afecta tanto al club como al equipo o equipos, es la total falta de exigencia. Iba a decir su bajo nivel, pero se revela en una escala que empieza en lo más alto desde la parcela social y económica hasta la deportiva y continúa en el primer equipo,
La trayectoria de la Selección Española en el impresentable Mundial de Infantino, todavía presidente de la FIFA a pesar de sus desmanes y ocurrencias, nos evita tener que ocuparnos del Mallorca que, sin embargo, nos preocupa cada vez más. Luis de la Fuente, el seleccionador y Pepe Reina, portero suplente de Iker Casillas en Sudáfrica
El escritor checo Milan Kundera, eterno candidato al Premio Nobel de literatura que nunca ganó, dejó escrito que «el fútbol es un pensamiento que se juega y más con la cabeza que con los piés». Aquí podría terminar mi comentario del recién finalizado España-Francia que mete a los españoles en la final del Mundial 2026
No sé si las estadísticas están para romperlas, como dicen los osados, pero si sé que la historia solo se repite si no has aprendido nada de ella puesto que el pasado, pasado está. Ni Francia es la de Platini, ni España la de Arconada. Los «bleus» eran un equipo en 1984 y la Roja
Cuando Pablo Ortells compite con otro club en el fichaje de un futbolista, suele perder incluso cuando, aparentemente, ofrece más dinero. Acaba de suceder con Izeta, joven delantero centro del Athletic B, que ha elegido Cádiz, otro club con problemas internos y económicos. Sorprende que el Mallorca, tan amigo de cesiones o jugadores libres, estuviera